El director del Observatorio San Calixto, Gonzalo Fernández, recordó que el departamento ya sufrió el devastador terremoto de Aiquile en 1998 y aclaró que la falla de Mandeyapecua no es la única que podría generar sismos.
21/08/2026 10:46
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El director del Observatorio San Calixto (OSC), Gonzalo Fernández, explicó que la reciente actividad sísmica registrada en países como Perú, Colombia y Chile está relacionada con el proceso de subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana.
En ese contexto, advirtió que Cochabamba presenta características geológicas que la convierten en una zona con importante amenaza sísmica.
Fernández señaló que estos eventos tienen una misma fuente sismogénica, aunque sus efectos pueden variar de acuerdo con la región donde se producen.
Bolivia registra sismos vinculados a la subducción
El especialista explicó que el contacto entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana forma parte del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa zona de actividad sísmica y volcánica que se extiende desde el sur de Sudamérica hacia el norte del continente y Asia.
“Todos estos eventos sísmicos, sobre todo desde Colombia, Perú y uno al sur de Chile, están relacionados al proceso de subducción entre la placa de Nazca y la placa continental de Sudamérica”, explicó Fernández.
Precisó que Bolivia registra sismos de manera frecuente, particularmente en Oruro y Potosí, aunque muchos son profundos y no necesariamente provocan daños en superficie.
Cochabamba tiene numerosas fallas geológicas
Fernández explicó que la situación de Cochabamba es diferente debido a su ubicación en la zona central de los Andes.
“Cochabamba, al encontrarse en la parte central de los Andes en Bolivia, en el corazón de Bolivia, casi de toda Sudamérica, tiene una compresión; es como un acordeón y hay distintas fallas geológicas que están acumulando energía potencial activa”, señaló.
Según el especialista, el departamento tiene una gran cantidad de fallas geológicas potencialmente activas, una característica que también se presenta en zonas entre Chuquisaca y Santa Cruz.
El director del Observatorio San Calixto indicó que Cochabamba tiene una probabilidad de aceleración del suelo de hasta 24% de la gravedad, debido a su contexto tectónico y a la actividad sísmica de la región.
Aiquile, un antecedente de alto impacto
Fernández recordó que Cochabamba ya experimentó uno de los terremotos más destructivos registrados en Bolivia en las últimas décadas: el terremoto de Aiquile de 1998.
Por ello, sostuvo que la amenaza sísmica permanece presente y que el objetivo debe ser reducir la exposición de la población al riesgo.
“Nosotros como profesionales tenemos que reducir la exposición a riesgos”, enfatizó.
La falla de Mandeyapecua no es la única amenaza
Respecto a la falla de Mandeyapecua, Fernández señaló que esta ha sido objeto de estudios y seguimiento, especialmente por sus ciclos de acumulación y liberación de energía.
Explicó que investigaciones de la Universidad de Hawaii identificaron características del ciclo intersísmico de esta falla y que en 2013 se produjo una liberación de energía en la parte norte.
Sin embargo, aclaró que Mandeyapecua no es la única estructura que podría generar sismos.
“Cochabamba tiene un sistema de fallas en Sipe Sipe, Chapare, no es el único que puede generar”, afirmó.
Los sismos no pueden predecirse
Fernández remarcó que actualmente no es posible predecir cuándo ocurrirá un terremoto, por lo que la prevención y la educación sísmica son fundamentales.
Recomendó a la población conocer las características de las viviendas, identificar lugares seguros, alejarse de ventanas durante un movimiento telúrico y no retornar a edificaciones que presenten daños estructurales hasta que sean evaluadas.
También explicó que los suelos blandos pueden amplificar el movimiento sísmico y, por tanto, incrementar sus efectos sobre las construcciones.
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