El año pasado, don Celín relató que sobrevivió a más de una decena de robos a lo largo de sus cuatro décadas en el rubro, acumulando pérdidas superiores a los 150 mil dólares.
24/09/2026 19:16
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La muerte de Celín Áñez Áñez, el librecambista de 75 años acribillado este jueves 24 de septiembre en inmediaciones de la avenida Irala y el primer anillo, ha puesto al descubierto la extrema vulnerabilidad con la que operan los trabajadores de este sector. Revisando los archivos periodísticos, sale a la luz una entrevista que el propio don Celín concedió el 24 de julio de 2025, donde confesaba que la inseguridad había marcado gran parte de su vida laboral.
En aquella oportunidad, el librecambista con más de 40 años de trayectoria relató que había salvado su vida en más de 10 ocasiones frente a violentos atracos. Recordó, por ejemplo, un asalto perpetrado en 2017 en pleno primer anillo, cuando tres antisociales que lo venían siguiendo le robaron alrededor de 10 mil bolivianos.
"Ya ellos estaban planificados, parece que ya me estaban siguiendo, directamente a asaltarme. Se han llevado más o menos unos 10 mil bolivianos", contaba en 2025.
Una vida marcada por el riesgo y la persecución
Durante sus cuatro décadas dedicadas al cambio de moneda —trabajo con el que crio a sus hijos y vio nacer a sus nietos—, Áñez estimó que la delincuencia le arrebató una cuantiosa suma a lo largo de los años.
"Más de 10 veces he visto asaltos, de todo. Me han robado mis bolsones. Yo creo que todo lo que he perdido, me han sacado unos 150 mil dólares. Decidí dedicarme al librecambio para buscarme la vida, pero no hay nada seguro, porque francamente nosotros somos perseguidos constantemente", lamentaba entonces.
El librecambista también describió los extremos a los que debía llegar para proteger su integridad, relatando cómo delincuentes armados llegaron a perseguirlo hasta la puerta de su domicilio. En aquella ocasión, logró escapar y refugiarse en su hogar, entregando dinero en efectivo para evitar que lo mataran.
"Salimos con el Jesús en la boca. Yo tengo mi movilidad; no puede salir en taxi uno, tiene que salir en su vehículo, mirando por todos lados y escapando. Es bastante riesgo porque todo el mundo le mira y todo el mundo quiere la plata", expresaba con preocupación.
La fe como único refugio
A pesar de lamentar la muerte de colegas suyos en circunstancias similares en el pasado, don Celín afirmaba que no le quedaba más opción que encomendarse a la fe para poder retornar a su hogar cada jornada. Hoy, sus palabras resuenan con dolor tras confirmarse el fatal desenlace que enluta a su familia en plena fecha cívica cruceña, mientras la policía continúa la búsqueda de los sicarios que le arrebataron la vida.
