El empresario contó que su tratamiento comenzó a mediados de agosto y que experimentó una mejoría en el dolor. También pidió dejar de considerar el cáncer un tabú y buscar atención médica oportuna.
19/10/2026 22:38
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Samuel Doria Medina habló abiertamente sobre su actual lucha contra el cáncer durante una entrevista con Cecilia Bellido en el programa Que No Me Pierda. El empresario y político boliviano explicó cómo recibió el diagnóstico, los avances que percibió durante el tratamiento y la importancia que atribuye a la disciplina, el acompañamiento familiar y la atención médica oportuna.
Al comenzar la entrevista, resumió su postura frente a la enfermedad con una frase que ha guiado su manera de enfrentar las adversidades: “Uno no elige lo que le toca, pero lo que sí uno no puede elegir es rendirse”.
Doria Medina relató que los primeros estudios indicaron un cáncer con posibles metástasis en los huesos, el hígado y los ganglios. Sin embargo, una resonancia magnética posterior mostró que los órganos no estaban afectados y que, según la información que recibió, la enfermedad se encontraba en una etapa inicial de evolución.
Ante ese panorama, sus médicos le propusieron un tratamiento que combina dos medicamentos. El empresario contó que comenzó el procedimiento alrededor del 15 de agosto y que, poco después, experimentó una mejoría que le permitió dejar los calmantes que utilizaba para aliviar los dolores.
“Comencé el tratamiento alrededor del 15 de agosto y efectivamente al poco tiempo empecé a notar un cambio, una mejoría. Dejé los calmantes porque estaba con calmantes, ya no tenía dolor”, relató. Tras el segundo ciclo, añadió: “Entonces está funcionando el tratamiento”.
El entrevistado explicó que este es su segundo cáncer. El primero, aseguró, logró superarlo. Ahora mantiene una actitud optimista frente al nuevo proceso y señaló que su prioridad es la salud, por encima de sus actividades empresariales y políticas.
“Cuando hay un problema serio de salud, pongo en primer lugar la salud, todo lo demás secundario”, afirmó. También destacó su disciplina para alimentarse y afrontar los efectos secundarios del tratamiento: “No he dejado de comer ni un solo día”.
Para Doria Medina, el optimismo consiste en concentrarse en las posibilidades de recuperación sin dejarse dominar por el temor a que las cosas salgan mal. Al referirse a su manera de pensar, explicó: “No le veo sentido atormentarse en pensar qué pasa si no funciona”.
La familia también desempeña un papel importante en este proceso. Su esposa ha permanecido a su lado y sus cinco hijos se organizaron para acompañarlo durante las sesiones médicas. “Si uno va y está en el tratamiento y se siente atendido, se siente querido, eso ayuda mucho”, manifestó.
Más allá de su experiencia personal, Doria Medina busca contribuir a que el cáncer deje de ser un tema del que las personas sientan vergüenza o temor de hablar. Considera que todavía existe la percepción de que un diagnóstico de esta enfermedad equivale necesariamente a una sentencia de muerte, pese a los avances científicos y las posibilidades de tratamiento. Por eso, decidió compartir públicamente su diagnóstico y su experiencia con los tratamientos.
También subrayó la importancia de buscar atención médica sin demora. “Si uno lo hace rápido, si uno busca ayuda, si uno busca solución, puede salir adelante”, sostuvo. En ese sentido, afirmó que el cáncer y las metástasis ya no deben entenderse automáticamente como el final de las posibilidades de tratamiento.
El empresario señaló que, mediante su trabajo en un instituto dedicado al cáncer, participa en iniciativas de apoyo a personas que no cuentan con recursos suficientes para costear quimioterapia, radioterapia o medicamentos. Su objetivo, explicó, es contribuir a que más pacientes conozcan las alternativas de atención disponibles.
Doria Medina esperaba concluir su tratamiento en diciembre, sujeto a los resultados de los exámenes posteriores. “Estoy optimista sobre eso”, afirmó al referirse a la evaluación médica que determinaría los resultados del proceso.
Su testimonio combina una experiencia personal de incertidumbre con un llamado a priorizar la salud, buscar atención médica oportuna y acompañar a quienes enfrentan la enfermedad. Su mensaje es claro: “Mientras hay esperanza, no hay que rendirse”.
