Un mito popular muy extendido sugiere que chasquear los nudillos altera la salud articular, ante este escenario de incertidumbre, la ciencia revela mayores detalles.
17/08/2026 18:16
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Durante décadas ha circulado la creencia generalizada de que chasquearse los dedos altera la salud de las manos y engrosa permanentemente las articulaciones. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que este característico ruido se produce al estallar burbujas de aire formadas en el líquido sinovial por cambios metabólicos de presión.
Cinco décadas de experimentación individual
De acuerdo al portal de National Geographic, un famoso trabajo médico de finales de los noventa analizó a un especialista que crujió únicamente los nudillos de su mano izquierda durante cincuenta años consecutivos. Tras realizar esta maniobra miles de veces, los exámenes médicos no revelaron daño alguno ni diferencias estructurales entre sus dos extremidades.
A partir de aquel hallazgo inicial, posteriores investigaciones clínicas replicaron el experimento en grandes grupos poblacionales para evaluar el impacto real del hábito. Ninguno de estos análisis masivos logró vincular la costumbre articular con la aparición de enfermedades degenerativas como la artritis o la artrosis.
Los investigadores también evaluaron si realizar esta presión recurrente ofrecía alguna clase de ventaja funcional o de flexibilidad para la anatomía de las manos. Se observó que el rango de movimiento solo se incrementa de forma leve y momentánea antes de volver a su estado completamente normal.
Una costumbre totalmente inofensiva
Los datos científicos actuales confirman de manera tajante que el hábito de chasquear las articulaciones no causa ningún perjuicio físico a largo plazo. La única recomendación frente a esta maniobra articular radica en la consideración social ante aquellas personas que sientan incomodidad frente al sonido.
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