Trabajó desde niño, enfrentó fracasos y guardó durante 25 años una idea que parecía imposible.
30/08/2026 9:57
Escuchar esta nota
Durante décadas, Aníbal Claudio González siguió creando, intentando y soñando. A sus 77 años, cuando muchos podrían pensar en descansar, él decidió volver a empezar. Su historia es la de un hombre que nunca aceptó rendirse y que finalmente vio cómo aquel invento que nació hace 25 años comenzaba a conquistar corazones.
“Soy Aníbal Claudio González, tengo 77 años y soy inventor”, dice con orgullo. Una frase sencilla que resume una vida marcada por el esfuerzo, la creatividad y la perseverancia.
Un sueño guardado durante 25 años
“La Maratón del Cangrejo” nació en 2001 como una idea diferente: un juego de mesa donde los participantes no solo avanzan, sino que también deben retroceder, tal como lo hace un cangrejo.
Pero llevarlo a producción parecía imposible. Las matrices, los costos y la falta de recursos frenaron durante años el proyecto. El juego quedó guardado en su casa, esperando una oportunidad que parecía no llegar.
Hasta que Aníbal cambió la pregunta: ya no pensó en cómo fabricar miles, sino en cómo fabricar uno. Así comenzó a crear el juego de manera artesanal con madera, cartón y otros materiales.
Después llegó el momento que tanto esperaba: consiguió producir 500 cajas y, por primera vez, tuvo en sus manos el juego terminado. “Ese fue el primer sueño que cumplí”, contó emocionado.
La familia que convirtió un sueño en realidad
Detrás de este logro también estuvo su familia. Sus nietas ayudaron con el diseño y sus hijos lo acompañaron en cada etapa del proceso.
Fue Natalia, una de sus nietas, quien abrió una nueva puerta: creó una cuenta de TikTok llamada “El abuelo inventor”, donde comenzó a mostrar su historia, sus creaciones y aquel juego que había esperado tantos años.
La respuesta sorprendió a todos. Los videos comenzaron a viralizarse y muchas personas empezaron a preguntar cómo conseguir “La Maratón del Cangrejo”. Después de tantos años buscando una oportunidad, Aníbal finalmente encontró un público para su creación.
Una vida llena de intentos y nunca rendirse
La historia de Aníbal comenzó mucho antes. De niño tuvo que trabajar y no pudo continuar sus estudios. A los 10 años ya ayudaba a ganarse la vida, pero nunca perdió la curiosidad ni las ganas de crear.
Intentó fabricar distintos productos, tuvo proyectos que no funcionaron y enfrentó pérdidas económicas. Sin embargo, su respuesta siempre fue la misma: seguir adelante.
“Nunca vencido. Nunca vencido”, recuerda al hablar de sus fracasos.
Y hoy, después de tantos años, comparte una frase que resume su filosofía de vida:
“Nunca dejes de intentar. Si te empujan al abismo, intentá volar”.
Mira la programación en Red Uno Play
