Loek Hartog detuvo su Porsche en plena carrera al ver que Ollie Millroy estaba atrapado en un Ferrari que se incendiaba tras un fuerte accidente en el China GT. El neerlandés enfrentó las llamas, abrió la puerta y ayudó a sacar al piloto británico.
06/09/2026 21:22
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Una escena que pudo terminar en tragedia tuvo un desenlace heroico durante la primera carrera del China GT, disputada en el Circuito Internacional de Shanghái. El piloto neerlandés Loek Hartog dejó de lado la competencia y arriesgó su propia vida para rescatar a un rival atrapado en un auto en llamas.
El accidente ocurrió cuando quedaban pocos minutos para el final. El auto de Neil Verhagen perdió estabilidad tras pisar el césped húmedo, golpeó al Ferrari de David Chen y ambos vehículos terminaron fuera de control. En medio del caos, otro Ferrari, conducido por Ollie Millroy, recibió un fuerte impacto lateral y comenzó a incendiarse.
Hartog se encontraba cerca y fue uno de los primeros pilotos en detenerse. Al ver las llamas, estacionó su Porsche, bajó rápidamente y corrió hacia el vehículo accidentado.
En un primer intento trató de llegar por el lado del conductor, pero el intenso calor se lo impidió. Sin embargo, no se alejó. Rodeó el auto, consiguió abrir y retirar la puerta y, mientras llegaban los comisarios, tomó un matafuegos para combatir las llamas.
Con Millroy todavía dentro del Ferrari, Hartog continuó trabajando para sacarlo del vehículo. Finalmente, con ayuda de las personas que llegaron al lugar, logró rescatar al piloto británico antes de que la situación empeorara.
La carrera tuvo que ser detenida con bandera roja debido al accidente. Millroy posteriormente contó que no recuerda los segundos previos al choque ni la hora posterior al accidente, pero dejó claro que la intervención de Hartog fue fundamental para que pudiera salir con vida.
El piloto británico sufrió cinco costillas rotas, una clavícula fracturada, una mano y un dedo rotos y un pulmón golpeado, además de necesitar operaciones para recuperarse de las lesiones.
Desde el hospital, Millroy dedicó unas palabras a quien considera su salvador: “Te debo la vida”, expresó al agradecer públicamente a Hartog por haber detenido su auto y enfrentado las llamas para ayudarlo.
Más allá de la competencia y del resultado de la carrera, la imagen que quedó fue la de un piloto que, en cuestión de segundos, decidió poner en riesgo su propia seguridad para salvar a un rival.
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