Bajo el lema “De los desafíos globales a la medicina del futuro”, el congreso abrió sus actividades con una reflexión que atravesó cada intervención: la medicina del futuro no puede construirse únicamente desde la inteligencia artificial, la genética o la telemedicina, sino desde la capacidad de responder a las necesidades reales de las personas.
14/05/2026 12:06
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Con la premisa de que la tecnología y la innovación médica solo tienen sentido si mejoran la vida de las personas, este miércoles arrancó en Cochabamba el V Congreso Internacional de Salud de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), un encuentro que reúne a expertos de siete países y que busca transformar el sistema sanitario boliviano con un enfoque centrado en el paciente.
Bajo el lema “De los desafíos globales a la medicina del futuro”, el congreso abrió sus actividades con una reflexión que atravesó cada intervención: la medicina del futuro no puede construirse únicamente desde la inteligencia artificial, la genética o la telemedicina, sino desde la capacidad de responder a las necesidades reales de las personas.
La rectora nacional de Unifranz, Verónica Ágreda, sostuvo que el principal desafío es no perder de vista al paciente en medio del avance tecnológico. “Son esas personas las que son el centro de este congreso. Son esas personas a las que no podemos perder de vista. Porque si las perdemos de vista, todo lo demás ya no tiene sentido”, afirmó durante la inauguración.
Ágreda explicó que el encuentro fue concebido para articular a la academia, el Estado y el sector productivo en torno a soluciones concretas para Bolivia. Según señaló, el objetivo es construir capacidades en red para enfrentar problemas como la resistencia antimicrobiana, la salud mental, la falta de acceso a especialistas y las desigualdades en el sistema sanitario.
“La tecnología no es un fin, es una herramienta para acercar las capacidades a quienes no las tienen cerca”, indicó la rectora, al destacar que Bolivia cuenta con una de las redes de telemedicina más extensas de Sudamérica, con cobertura en 342 municipios.
La autoridad académica remarcó que el desafío actual no es solo incorporar innovación, sino hacerlo con sensibilidad humana y ética médica. “Van a necesitar criterio, capacidad de trabajo en equipo, sensibilidad para escuchar al paciente y valentía para cuestionar lo que ya no funciona”, expresó dirigiéndose a los estudiantes y futuros profesionales de salud.
Tres compromisos
Pero el congreso no busca quedarse únicamente en el debate académico. Uno de los aspectos más relevantes del encuentro es que dejará compromisos concretos y verificables que comenzarán a implementarse después de estas jornadas y que, según los organizadores, apuntan a generar cambios reales en el sistema sanitario boliviano.
“El V Congreso Internacional de Salud de Unifranz no termina cuando se apagan las luces del auditorio”, remarcó la organización al presentar el alcance de los proyectos que surgirán a partir de este espacio.
El primero de esos compromisos es la creación de un Nodo de Telementoría Clínica para fortalecer el primer nivel de atención. La iniciativa permitirá que médicos que trabajan en municipios alejados puedan contar con el respaldo y orientación de especialistas en tiempo real, mediante sesiones clínicas y acompañamiento remoto basado en el modelo Project ECHO.
La propuesta busca reducir las brechas de acceso al conocimiento médico especializado y fortalecer la capacidad resolutiva de los centros de salud más alejados del país.
El segundo compromiso será la implementación de un Nodo de Vigilancia Inteligente de Resistencia Antimicrobiana, desarrollado junto a redes de laboratorios y entidades sanitarias, con el objetivo de monitorear patrones bacterianos y generar información estratégica para la toma de decisiones.
La iniciativa cobra relevancia en un contexto global en el que la resistencia a los antibióticos es considerada una de las mayores amenazas sanitarias del siglo XXI. Según datos expuestos durante el congreso, este fenómeno podría provocar 39 millones de muertes entre 2025 y 2050 si los países no fortalecen sus sistemas de vigilancia y control.
“Bolivia no puede observar ese número desde afuera”, señalaron los organizadores al explicar la necesidad de construir capacidades científicas locales frente a este problema.
El tercer legado anunciado es la creación de un Laboratorio de Planificación Maxilofacial Digital, infraestructura tecnológica que integrará simulaciones 3D e inteligencia artificial para apoyar cirugías complejas y mejorar la precisión quirúrgica.
Se trata de una herramienta que, de acuerdo con Unifranz, incorpora tecnología de precisión que hasta ahora no existía en la región y que permitirá avanzar hacia procedimientos más seguros, menos invasivos y con mejores resultados clínicos para los pacientes.
Un congreso urgente
Para Rolando López, vicerrector de Unifranz Cochabamba, estos proyectos representan el paso de la evidencia científica hacia acciones concretas. “UniFranz no convoca solo a escuchar expertos, convoca a convertir evidencia global en decisiones posibles para Bolivia”, afirmó.
López recordó que Bolivia enfrenta indicadores críticos, como la esperanza de vida más baja de Sudamérica y un acceso limitado a servicios de salud mental, situación que obliga a acelerar transformaciones en el sistema sanitario.
“Estos no son números, son personas. Y son la razón por la que estamos acá”, señaló al referirse a las estadísticas sanitarias nacionales.
Por su parte, la asesora en inteligencia en salud y transformación digital de la OPS/OMS en Bolivia, Alejandra Farías, advirtió que los desafíos actuales requieren respuestas integradas y colaborativas, debido al impacto simultáneo de enfermedades emergentes, crisis climáticas, inequidades y transformaciones tecnológicas.
“La medicina del futuro no debe construirse únicamente desde la tecnología, sino también desde la equidad, la ética, la solidaridad y el fortalecimiento de los sistemas de salud”, afirmó.
Farías destacó que el encuentro representa una oportunidad para fortalecer alianzas y generar propuestas que permitan construir sistemas sanitarios más resilientes y con mayor capacidad de respuesta.
El secretario de Salud del Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba, Aníbal Cruz, coincidió en que la innovación médica debe mantener intacta la relación humana entre médico y paciente.
“No nos olvidemos del valor humano. No nos olvidemos de la relación médico-paciente, que es el patrimonio de la medicina”, enfatizó.
Cruz recordó que, aunque la inteligencia artificial y la medicina personalizada están revolucionando el sector, ninguna tecnología puede reemplazar la vocación de servicio y la capacidad de acompañar al enfermo.
“La medicina del futuro está a la vuelta de la esquina, pero no debemos cambiar el amor a nuestros pacientes”, afirmó.
Durante la primera jornada del congreso se desarrollaron conferencias magistrales y paneles enfocados en los desafíos globales de salud. Entre los temas abordados estuvieron los sistemas sanitarios en transición, el enfoque One Health sobre la conexión entre salud humana, animal y ambiental, la resistencia antimicrobiana y la salud mental global.
Las exposiciones estuvieron a cargo de especialistas internacionales como Ángel Asúnsolo del Barco, David Soeiro Barbosa y Carlos Gómez Restrepo, además de expertos bolivianos vinculados a epidemiología, psiquiatría y salud pública.
La agenda del segundo día estará centrada en la “Salud del Futuro”, con exposiciones sobre telemedicina, farmacogenómica, medicina de precisión y cirugía digital. Entre las actividades más esperadas figuran la conferencia sobre tele mentoría clínica basada en el modelo Project ECHO, la presentación sobre medicina personalizada y un panel de innovación clínica orientado a ampliar el acceso y la capacidad resolutiva del sistema sanitario boliviano.
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