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Tecnoenfermedades aumentan por el uso inadecuado de pantallas y dispositivos digitales

Estas condiciones, cada vez más frecuentes, están vinculadas al uso excesivo o inadecuado de dispositivos digitales

13/05/2026 14:24

Unifranz Online: Tecnoenfermedades aumentan por el uso inadecuado de pantallas y dispositivos digitales
Bolivia

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El avance tecnológico ha transformado la vida cotidiana, pero también ha dado paso a nuevas afecciones conocidas como las tecnoenfermedades o tecnopatías. Estas condiciones, cada vez más frecuentes, están vinculadas al uso excesivo o inadecuado de dispositivos digitales y pueden afectar tanto la salud física como mental. Desde dolores musculares hasta trastornos del sueño y ansiedad digital, el desafío actual no es evitar la tecnología, sino aprender a usarla de forma equilibrada.

El especialista Alejandro Baptista, experto en anatomía patológica y docente de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que “Las tecnoenfermedades son un grupo de patologías asociadas al consumo o la utilización de medios tecnológicos. Hay patologías asociadas a la adicción hasta las patologías asociadas a la degeneración de algunas estructuras orgánicas”.

Esta afirmación refleja la amplitud del problema, que va desde la dependencia digital hasta alteraciones físicas progresivas.

Entre las afecciones más comunes se encuentran las lesiones musculoesqueléticas como el “text neck”, el síndrome del túnel carpiano o la llamada “whatsappitis”, provocadas por movimientos repetitivos y malas posturas. A esto se suma la fatiga visual, uno de los problemas más extendidos en la era digital.

Fatiga visual, dolores musculares y ansiedad digital son las principales tecnoenfermedades

Sirley Miranda, docente de Medicina en Unifranz advierte: "El principal riesgo físico sobre la visión es la fatiga visual, que es el problema más común, causado por el esfuerzo constante de enfocar a corta distancia. Los síntomas incluyen ojos secos, irritados, visión borrosa, dolores de cabeza y dificultad para concentrarse. Otro riesgo es la miopía; estudios sugieren que el uso prolongado de pantallas, especialmente en niños, podría aumentar el riesgo de desarrollar miopía o empeorarla”.

El impacto no es solo físico. La exposición constante a notificaciones, redes sociales y pantallas también genera estrés, ansiedad e insomnio. La luz azul de los dispositivos altera la producción de melatonina, afectando la calidad del descanso y, en consecuencia, el rendimiento diario.

Frente a este escenario, la prevención se convierte en una herramienta clave. Baptista enfatiza la importancia del autocontrol: “Tenemos que tener control sobre su uso, tratar de establecer horarios para acceder a ellas”.

Cómo prevenir las enfermedades tecnológicas con hábitos saludables y ergonomía

Establecer límites de tiempo frente a pantallas, evitar el uso antes de dormir y crear espacios libres de tecnología son medidas fundamentales para reducir riesgos. La ergonomía también juega un papel esencial. Mantener la pantalla a la altura de los ojos, usar sillas adecuadas y realizar pausas activas cada 30 o 40 minutos ayuda a prevenir dolores musculares.

Miranda complementa esta idea al señalar que "El uso prolongado de dispositivos móviles puede llevar a problemas posturales, con malas posturas que causan dolores de cuello, espalda y hombros”.

En cuanto a la salud visual, aplicar la regla 20-20-20 —mirar un objeto a seis metros durante 20 segundos cada 20 minutos— es una práctica sencilla pero efectiva. Además, el uso de tecnología también puede ser parte de la solución.

"En la actualidad, existen diferentes avances tecnológicos para prevenir y mitigar los efectos de la fatiga ocular. Uno de los más destacados es el desarrollo de lentes oftálmicas con características específicas para mejorar la salud visual durante la exposición prolongada a pantallas”, sostiene Miranda.

Otro aspecto clave es la higiene digital, que implica gestionar de manera consciente el uso de dispositivos. Esto incluye reducir la multitarea digital, silenciar notificaciones innecesarias y priorizar actividades fuera del entorno virtual, como el ejercicio físico o la interacción social presencial.

Las tecnoenfermedades no son inevitables, pero sí requieren atención. Adoptar hábitos saludables, equilibrar el tiempo de conexión y desconexión, y promover una cultura de uso responsable son acciones esenciales para prevenir sus efectos.

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