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Silpancho, picana y chicharrón: el irresistible mapa del sabor cochabambino

En septiembre, cuando Cochabamba celebra el 216 aniversario de su gesta libertaria, la mesa valluna vuelve a convertirse en una de las principales expresiones de identidad: desde el histórico silpancho del centro de la ciudad hasta el chicharrón de Sacaba y la tradicional picana valluna.

Foto: Platos típicos de Bolivia (wikimedia.org)
Cochabamba

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Cochabamba conmemora cada 14 de septiembre la gesta libertaria de 1810 y este 2026 llega a sus 216 años. En pleno mes aniversario, la gastronomía vuelve a ocupar un lugar privilegiado entre las expresiones culturales de la Llajta, con platos que han pasado de las cocinas familiares y mercados a convertirse en referentes turísticos de Bolivia.

La fama culinaria no es únicamente una expresión popular. Cochabamba integra desde 2017 la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO en la categoría Gastronomía, reconocimiento que pone en valor la diversidad de productos, recetas y conocimientos transmitidos de generación en generación.

Y aunque intentar escoger un único plato cochabambino puede provocar una discusión interminable, hay tres sabores capaces de marcar puntos esenciales de este recorrido: el silpancho, el chicharrón y la picana valluna.

Primera parada: el silpancho y una historia nacida en la ciudad

Para comenzar el mapa gastronómico hay que regresar al área urbana de Cochabamba y, particularmente, a la historia de Celia La Fuente Peredo, reconocida como la creadora de la preparación que dio forma al silpancho actual.

Los relatos de su familia sitúan sus orígenes en la zona de Pampapilas y la intersección de las calles Lanza y Ecuador, donde se comercializaba inicialmente un bistec delgado acompañado de papas y ensalada. Posteriormente se incorporaron el arroz y el huevo frito hasta configurar el plato que hoy se conoce.

Su característica principal continúa siendo aquella carne de res delgada, apanada y frita, acompañada de arroz, papas, huevo y una ensalada de tomate, cebolla y locoto. El nombre se vincula a la palabra quechua sillp'a, relacionada con algo delgado o aplanado.

Segunda parada: Sacaba, territorio del chicharrón

Si el recorrido avanza hacia el este, Sacaba aparece como una parada prácticamente obligatoria. El propio Gobierno Municipal la presenta como la “capital del chicharrón”, con una concentración de chicharronerías a lo largo de su ruta gastronómica y una tradición especialmente fuerte durante los domingos.

El chicharrón sacabeño se prepara con carne de cerdo y tradicionalmente llega a la mesa acompañado de mote y llajua. En lugares como Tutimayu todavía se promociona la preparación en fogones de barro y a leña, acompañada también por escabeche, enrollado y chicha.

La importancia del plato trasciende el consumo familiar: el chicharrón sacabeño fue declarado Patrimonio Cultural, Gastronómico y Culinario del municipio mediante la Ley Municipal 311/2022, y su feria anual congrega a cientos de expositores y miles de visitantes.

Tercera parada: la picana valluna, sabor de celebración

La picana ocupa un lugar diferente dentro de este mapa. No es una preparación exclusiva de Cochabamba, sino una tradición boliviana con variantes regionales, particularmente vinculada con reuniones familiares y festividades.

En la versión valluna se combinan tradicionalmente distintas carnes, como res, cordero, cerdo y pollo, mientras el caldo incorpora ingredientes que aportan matices dulces y aromáticos. Las recetas cambian de familia en familia y pueden incluir vino, chicha, cerveza, frutas secas y otros productos.

Aunque es ampliamente conocida como comida de Nochebuena, registros históricos de la gastronomía valluna también recuerdan su presencia en celebraciones y reuniones, incluida la tradición carnavalera cochabambina.

El mapa se amplía: la Llajta tiene mucho más para probar

El recorrido gastronómico no termina en esos tres platos. En el mes aniversario también reaparecen nombres como pique macho, trancapecho, p'ampaku, sopa de maní, jaka lawa, chajchu, enrollado, escabeche, pichón y fideo uchu, entre muchas otras preparaciones. Medios locales han destacado precisamente esta diversidad como parte central de las celebraciones de septiembre.

La guía turística nacional propone además recorrer La Cancha, los bulevares gastronómicos de Recoleta y Cala Cala, así como los valles de Cliza, Punata, Tarata y Toco. También reconoce rutas dedicadas a la chicha, el chicharrón, el silpancho y las comidas nocturnas.

Y hay un elemento que prácticamente atraviesa todo el mapa: la llajua. Tomate, locoto y hierbas acompañan desde el chicharrón hasta buena parte de las comidas cotidianas, convirtiéndose en otro de los símbolos inseparables de la mesa cochabambina.

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