Una investigación identificó 12 casos públicos en los últimos dos años. Los registros han aparecido en investigaciones penales y litigios civiles, generando un debate sobre privacidad y protección de las conversaciones digitales, especialmente porque los usuarios suelen revelar información personal que podría terminar incorporada a procesos judiciales.
02/09/2026 9:44
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Las conversaciones mantenidas con herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT comienzan a adquirir un nuevo papel en el sistema judicial estadounidense: pueden convertirse en evidencia dentro de investigaciones penales y litigios civiles.
Al menos 12 casos públicos registrados durante los últimos dos años involucraron conversaciones con chatbots, aunque la cifra podría ser mayor porque muchos expedientes no son de acceso público, según una investigación de The Washington Post y el portal Infobae,
El fenómeno abre un debate sobre los límites de la privacidad digital, debido a que los usuarios suelen compartir con estos sistemas información personal, preocupaciones legales, problemas de salud o pensamientos que no necesariamente revelarían a familiares, amigos o profesionales.
Los chats pueden terminar en expedientes judiciales
Uno de los principales problemas es que las conversaciones con chatbots no cuentan necesariamente con las mismas protecciones legales que determinadas comunicaciones confidenciales, como las que una persona mantiene con su abogado, médico o terapeuta.
En un caso relacionado con un adolescente identificado como RKC, los abogados de empresas tecnológicas demandadas accedieron a su historial de ChatGPT durante el proceso judicial. El joven había utilizado el chatbot para tratar de comprender una conversación con su padre relacionada con una posible indemnización.
Mike Morgan, abogado del adolescente, explicó al Washington Post que los jóvenes pueden revelar a un chatbot información que no compartirían con personas cercanas y que posteriormente esos mensajes pueden terminar siendo examinados por abogados o peritos.
Un caso penal terminó con una alerta al FBI
Uno de los ejemplos más recientes ocurrió en Florida. Darren Zhou, de 25 años, utilizó ChatGPT para expresar amenazas y describir planes contra su expareja. OpenAI detectó el contenido y reportó la situación al FBI, lo que permitió a las autoridades intervenir antes de que se concretara el ataque. Posteriormente, Zhou se declaró culpable y recibió ocho años de libertad condicional.
El caso demuestra que las conversaciones con IA pueden tener una doble dimensión: además de servir como evidencia obtenida durante una investigación, pueden activar mecanismos de seguridad de las propias plataformas cuando se detectan amenazas graves.
La policía también puede encontrar los chats en los teléfonos
Los investigadores no siempre necesitan solicitar directamente los registros a la empresa tecnológica. Las conversaciones pueden encontrarse almacenadas en el teléfono de una persona investigada, si las autoridades tienen acceso al dispositivo.
Michael Price, director de litigios del Centro de la Cuarta Enmienda de la Asociación Nacional de Abogados de Defensa Penal, advirtió al Washington Post que muchas personas permiten voluntariamente que los agentes revisen sus teléfonos, aun cuando en determinadas circunstancias podrían negarse si no existe una orden judicial.
También aparecen en litigios civiles
El uso de estas conversaciones no se limita a investigaciones criminales. En un litigio civil en Michigan, un antiguo empleador presentó conversaciones de un trabajador con ChatGPT como parte de una disputa relacionada con la captación de clientes.
El empleado había consultado al chatbot sobre la posibilidad de recuperar correos electrónicos eliminados. El empleador sostuvo que esas consultas podían demostrar un intento de ocultar pruebas y el juez permitió que los mensajes fueran incorporados al proceso, además de imponer al demandado el pago de honorarios legales.
Privacidad frente a utilidad probatoria
La expansión de estos casos plantea una cuestión central: ¿hasta dónde puede llegar el derecho de las autoridades y de las partes de un juicio para acceder a conversaciones que los usuarios consideran privadas?
El debate cobra mayor relevancia a medida que los chatbots se utilizan como espacios para consultar asuntos personales y sensibles. Al mismo tiempo, los casos recientes muestran que esos registros digitales pueden convertirse en una pieza más dentro de una investigación judicial, especialmente cuando contienen información relevante para establecer intenciones, conductas o posibles intentos de ocultar pruebas.
El caso de Zhou, además, evidencia que las propias empresas de IA pueden intervenir cuando detectan riesgos graves. OpenAI ha confirmado que cuenta con mecanismos para revisar determinadas interacciones y, ante un riesgo inminente y creíble de daño a terceros, puede informar a las autoridades.
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