A los 18 años, la mujer fue condenada a la pena capital por el brutal asesinato de una compañera de estudios en 1995, un caso que conmocionó al país por la crueldad del ataque y por sospechas de rituales satánicos.
01/10/2026 16:45
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El fallido e inédito intento de ejecución de Christa Pike —quien el pasado miércoles sobrevivió a dos dosis consecutivas de pentobarbital y terminó hospitalizada en estado crítico— devolvió al centro de la atención pública uno de los crímenes más atroces en la historia reciente del estado de Tennessee.
El caso se remonta a enero de 1995, cuando Pike, que entonces tenía 18 años, estudiaba en un centro de capacitación laboral para jóvenes (Job Corps) en la ciudad de Knoxville. Movida por celos y bajo la sospecha de que su compañera Colleen Slemmer, de 19 años, intentaba quitarle a su novio (Tadaryl Shipp, de 17 años), Pike planificó un ataque en su contra.
Una tortura que duró más de media hora
Con la excusa de hacer las paces y consumir marihuana, Pike, su novio y una tercera estudiante llevaron a Slemmer a un bosque desierto y aislado cercano al campus. Una vez en el lugar, la encerraron y la sometieron a una prolongada sesión de tortura que duró más de 30 minutos:
Ataque con arma blanca y golpes: Pike golpeó, pateó y le cortó el cuello a Slemmer repetidamente mientras la víctima intentaba en vano defenderse y escapar.
Traumatismo fatal: El ataque concluyó cuando Pike golpeó brutalmente la cabeza de Slemmer con trozos de asfalto pesado, provocándole las fracturas craneales que le causaron la muerte.
Marcas y simbolismo: El crimen atrajo cobertura mediática nacional debido a que Pike usó un objeto punzocortante para tallar un pentagrama (una estrella de cinco puntas) en el pecho de la víctima, un hecho que alimentó la histeria colectiva por el "pánico satánico" que atravesaba Estados Unidos en los años 90.
Tras el homicidio, Pike guardó como "trofeo" un trozo del cráneo de Slemmer en su bolsillo y se lo mostró a otros compañeros del centro educativo, alardeando de lo que había hecho.
Juicio, condena y solicitudes de clemencia
Pike confesó el crimen ante la policía argumentando que inicialmente solo quería pelear, pero que sufrió un "ataque frenético" en el que no pudo detenerse. En 1996 fue declarada culpable de asesinato en primer grado y conspiración para cometer asesinato, siendo condenada a la pena de muerte. Su novio, al ser menor de edad (17 años), no calificaba para la pena capital y recibió cadena perpetua, mientras que la tercera implicada cooperó con la fiscalía a cambio de una pena menor.
A lo largo de sus tres décadas en el corredor de la muerte, la defensa de Pike intentó sin éxito frenar la sentencia alegando severos traumas de infancia (violaciones y abusos sexuales desde los 2 años) y diagnósticos psiquiátricos posteriores al juicio, como trastorno bipolar y estrés postraumático (TEPT).
Pike estaba pautada para convertirse en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años. Sin embargo, el colapso del procedimiento tras la administración fallida de dos dosis del sedante obligó al gobernador Bill Lee a suspender las ejecuciones en el estado y a ordenar una investigación independiente sobre el protocolo aplicado.
