Las imágenes del fenómeno se viralizaron en redes sociales, mientras un especialista explicó que los registros no permiten confirmar la presencia de un tornado.
14/10/2026 9:21
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Momentos de preocupación se vivieron este martes en Santiago de Chile, donde una fuerte tormenta provocó la voladura de chapas y techos en el sector de Estación Central, en las inmediaciones de un terminal de buses.
Las impactantes imágenes comenzaron a circular en redes sociales y muestran cómo las intensas ráfagas levantaron partes de las estructuras, en medio de un episodio meteorológico que también estuvo acompañado de lluvias, granizadas y tormentas eléctricas.
Durante la tarde, distintas emergencias fueron reportadas en varios puntos de la capital chilena debido a las condiciones climáticas adversas.
La fuerza del viento y el movimiento de las chapas despertaron interrogantes sobre la posibilidad de que se hubiera formado un tornado.
Sin embargo, un especialista en meteorología advirtió que, al menos en los videos difundidos, no se observan elementos suficientes para confirmar ese fenómeno.
“Al menos por los registros, no hay nada que me indique que hay un tornado ahí. No veo una estructura de tornado”, explicó.
El experto señaló que lo ocurrido podría estar relacionado con ráfagas descendentes o vientos intensos asociados a una tormenta eléctrica, capaces de levantar techos y provocar daños en las estructuras.
También precisó que la formación de un tornado implica un proceso específico: debe desarrollarse una nube embudo que llegue a tocar tierra. Según su análisis de las imágenes, esa característica no resulta visible en los registros disponibles.
El meteorólogo describió el episodio como un posible “viento huracanado”, una expresión que se refiere a ráfagas muy fuertes y que no significa que se haya formado un huracán.
Según explicó, este tipo de viento puede estar asociado a nubes de gran desarrollo vertical, las mismas que generan tormentas eléctricas, lluvias intensas y granizadas.
El especialista mencionó velocidades de entre 80 y 100 kilómetros por hora como una posibilidad para explicar la voladura de techos, aunque esa intensidad debe confirmarse mediante mediciones meteorológicas.
