La víctima, de 75 años, ingresó a una página falsa del banco y entregó sus credenciales y un código de seguridad sin saber que estaba siendo engañada.
23/09/2026 11:02
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Una jubilada de 75 años sufrió el vaciamiento de sus ahorros después de caer en una maniobra de phishing y ahora la Justicia ordenó al banco restituirle el dinero sustraído y pagarle una compensación adicional.
El caso ocurrió en La Plata, Argentina, y terminó con una condena por un total de 11.199.999,94 pesos, más intereses, contra la entidad financiera.
La mujer denunció que el 11 de julio de 2024 buscó en Google la página de su banco para ingresar a la banca digital. Sin embargo, terminó en un sitio falso que presentaba características similares a las de la entidad.
Allí ingresó su usuario y contraseña. Posteriormente, apareció una ventana que le solicitó validar sus datos mediante un código de seis dígitos que recibió en su correo electrónico.
Después de introducirlo, volvió a ingresar a su cuenta y descubrió que se habían realizado seis transferencias que no reconocía.
Según la investigación, fueron seis operaciones consecutivas de 999.999,99 pesos cada una, dirigidas a cuentas que habían sido incorporadas como beneficiarias en ese mismo momento.
El perjuicio alcanzó los casi seis millones de pesos, de los cuales cuatro millones se encontraban en un plazo fijo.
El banco responsabilizó a la clienta
Tras advertir el vaciamiento, la mujer realizó un reclamo ante la entidad y presentó una denuncia penal. Al no obtener una respuesta favorable, acudió a la Justicia.
El banco, en su defensa, sostuvo que las operaciones habían sido realizadas luego de validar correctamente el usuario, la contraseña y un segundo factor de autenticación.
La entidad argumentó que la propia clienta había ingresado sus credenciales y que cumplía con los mecanismos de seguridad establecidos por el Banco Central.
Sin embargo, la jueza a cargo del Juzgado en lo Civil y Comercial N.º 19 de La Plata consideró que el caso debía analizarse dentro de una relación de consumo y que la mujer requería una protección reforzada debido a su situación de vulnerabilidad.
Las fallas que encontró la Justicia
Durante el proceso se realizó una pericia informática que reveló que el sistema permitía elevar de manera inmediata el límite de transferencias.
También se estableció que las cuentas receptoras debían ser agregadas como beneficiarias y que las operaciones podían validarse mediante un código enviado por correo electrónico.
La especialista no pudo determinar desde qué direcciones de internet ni desde qué ubicación se realizaron las transferencias. El banco explicó que ya no contaba con esos registros debido a la antigüedad de la información.
Además, la pericia contable no pudo completarse porque la entidad no entregó al experto toda la documentación requerida. La jueza consideró esa falta de colaboración al evaluar la responsabilidad del banco.
Otro de los puntos centrales del fallo fue que no se detectó una alerta frente a una operación que se apartaba de los hábitos de la clienta.
En pocos minutos se transfirió una suma elevada, se incorporaron nuevos destinatarios y el dinero fue enviado a cuentas de otra provincia. Para el juzgado, esas circunstancias debieron activar controles adicionales.
La sentencia también señaló que el hecho de que la mujer hubiera entregado sus credenciales no liberaba automáticamente al banco de responsabilidad, ya que precisamente el engaño mediante el uso de páginas falsas y solicitudes de datos forma parte de la modalidad del phishing.
¿Cuánto deberá pagar el banco?
La Justicia ordenó restituir 5.999.999,94 pesos, correspondientes al dinero sustraído, con intereses calculados desde el momento de las transferencias hasta el pago efectivo.
A esa suma se agregaron:
De esta manera, la condena quedó establecida en 11.199.999,94 pesos, más intereses y costas del proceso.
El pago deberá realizarse dentro de los diez días posteriores a que la sentencia quede firme.
El fallo pone nuevamente el foco en los riesgos de la banca digital y en la necesidad de contar con mecanismos capaces de detectar operaciones inusuales, incluso cuando los delincuentes logran obtener las credenciales de los propios usuarios mediante engaños.
