Mike Yewdell tenía 27 años cuando una tos que no desaparecía, sudores nocturnos y picazón en los tobillos terminaron llevándolo al hospital.
25/08/2026 11:31
Escuchar esta nota
Lo que parecía una tos que no quería desaparecer terminó cambiando por completo la vida de Mike Yewdell.
Durante meses, el joven de 27 años convivió con tos persistente, sudores nocturnos y picazón en los tobillos. Pensó que podía tratarse de una infección respiratoria y no imaginó que detrás de aquellos síntomas había una enfermedad mucho más grave.
La situación empeoró hasta que la dificultad para respirar se volvió extrema y tuvo que acudir a una guardia médica.
Fue entonces cuando una tomografía reveló una noticia devastadora: tenía tres tumores, dos ubicados en el pecho y otro alrededor del esófago.
Los tumores eran del tamaño de una naranja y una pelota de tenis
En julio de 2017, los médicos confirmaron el diagnóstico de linfoma de Hodgkin voluminoso en etapa 2.
Las imágenes mostraron que dos de los tumores habían alcanzado tamaños considerables, comparables con una naranja y una pelota de tenis, mientras que otro se encontraba alrededor del esófago.
“Fue una experiencia muy extraña; sabía que mi vida estaba a punto de cambiar”, recordó Yewdell en declaraciones citadas por Daily Mail.
Antes del diagnóstico, incluso había buscado sus síntomas en internet. La tos persistente le había generado preocupación, aunque nunca imaginó que terminaría enfrentando un cáncer.
Una batalla que duró años
Después de recibir el diagnóstico, Mike decidió enfrentar la enfermedad con un tratamiento intensivo.
Su proceso incluyó quimioterapia, radioterapia y un trasplante de células madre. También participó en un ensayo clínico de inmunoterapia.
La recuperación fue larga y estuvo marcada por períodos de aislamiento y tratamientos exigentes. Finalmente, en octubre de 2019, los médicos lo declararon libre de cáncer.
Para Mike, sobrevivir no significó simplemente volver a la vida que tenía antes.
También significó aprender a verla de otra manera.
“Me encanta mi nueva perspectiva de la vida. Estoy mucho más presente y me concentro en ser lo más positivo posible en cada interacción y relación que tengo”, expresó después de superar la enfermedad.
De paciente a promotor de la lucha contra el cáncer
Con el paso del tiempo, Yewdell decidió transformar su experiencia en una forma de ayudar a otras personas.
Fundó una empresa relacionada con suplementos nutricionales y comenzó a involucrarse en iniciativas vinculadas con la investigación oncológica.
Según el relato sobre su historia, logró recaudar más de 500.000 dólares para investigación contra el cáncer y también destinó recursos para financiar terapias gratuitas para pacientes.
Su historia pasó así de una consulta médica inesperada a un mensaje de esperanza para quienes atraviesan situaciones similares.
Los síntomas que no deberían ignorarse
De acuerdo con la Sociedad Estadounidense del Cáncer, el linfoma de Hodgkin puede presentar síntomas como fiebre, fatiga, pérdida de peso inexplicable, sudores nocturnos y picazón intensa, además de inflamación de los ganglios linfáticos.
Esto no significa que tener estos síntomas implique necesariamente padecer cáncer, ya que pueden aparecer en muchas otras enfermedades. Sin embargo, los síntomas persistentes o inexplicables merecen una evaluación médica.
En el caso de Mike, una tos que inicialmente parecía algo menor terminó siendo la señal que llevó al descubrimiento de una enfermedad grave.
Hoy, años después de aquel diagnóstico, su historia tiene otro significado: recordar que escuchar al cuerpo y consultar a tiempo puede ser importante, y que incluso después de atravesar una experiencia devastadora es posible encontrar una nueva razón para seguir adelante y ayudar a otros.
Mira la programación en Red Uno Play
