Becky Jones tenía 21 años cuando le dijeron que padecía un tumor cerebral terminal y que le quedaban pocos meses de vida. Más de una década después, una revisión independiente concluyó que nunca había tenido cáncer.
16/09/2026 10:37
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Lo que comenzó como un diagnóstico que cambió su vida terminó convirtiéndose en una pesadilla de más de una década. Becky Jones, una mujer británica, recibió a los 21 años la noticia de que tenía un supuesto tumor cerebral terminal y que le quedaban pocos meses de vida.
Convencida de que enfrentaba una enfermedad mortal, Jones siguió las indicaciones de los especialistas y comenzó un prolongado tratamiento de quimioterapia.
Once años después, descubrió que nunca había tenido un tumor cerebral.
El caso, divulgado por BBC Mundo, expone las consecuencias que puede tener un diagnóstico médico erróneo y ha generado cuestionamientos sobre los controles aplicados en la atención hospitalaria.
“Me dijeron una y otra vez que sin la quimioterapia moriría”
Según relató Jones a la BBC, durante años tomó temozolomida, un medicamento utilizado para tratar determinados tumores cerebrales.
La joven aseguró que los especialistas le repetían que necesitaba continuar con el tratamiento para mantenerse con vida.
“Me dijeron una y otra vez que sin la quimioterapia moriría”, recordó.
Jones confió en el diagnóstico y siguió las indicaciones médicas, pese a que en diferentes momentos manifestó dudas porque las pruebas no parecían mostrar con claridad la presencia de un tumor cerebral.
El tratamiento tuvo consecuencias físicas y emocionales. Según su testimonio, experimentó fatiga, problemas estomacales y otros efectos secundarios, además de las limitaciones que una supuesta enfermedad terminal impuso sobre su vida personal y sus proyectos.
A los 21 años, Jones comenzaba a construir su futuro, había conocido a su pareja y soñaba con desarrollar una carrera en la Policía. El diagnóstico cambió completamente sus planes.
Una revisión cambió toda la historia
La verdad comenzó a conocerse en 2025, cuando una revisión independiente de varios casos relacionados con el oncólogo Ian Brown, vinculado al Hospital Universitario de Coventry, puso nuevamente el caso bajo análisis.
Según la investigación periodística, los especialistas concluyeron que Jones no tenía un tumor cerebral, sino una inflamación cerebral que podía haber sido tratada con esteroides y que no requería los años de quimioterapia que recibió.
La revelación llegó después de que Jones hubiera pasado buena parte de su vida adulta creyendo que padecía una enfermedad terminal.
“Básicamente, me ha arruinado la vida”
La noticia provocó en Jones una mezcla de incredulidad, rabia y dolor.
“Nunca tuve un tumor cerebral. Me diagnosticaron erróneamente y he pasado por todo este tratamiento durante la mayor parte de mi vida adulta, sin motivo alguno”, afirmó.
La mujer también describió las consecuencias de lo ocurrido con una frase contundente:
“Básicamente, me ha arruinado la vida”.
Su historia no sería un caso aislado. De acuerdo con la investigación divulgada por la BBC, más de 40 pacientes han iniciado acciones legales contra la Fundación de los Hospitales Universitarios de Coventry y Warwickshire por presuntos tratamientos oncológicos innecesarios o excesivamente prolongados.
Algunos de esos pacientes también aseguran haber recibido temozolomida durante largos períodos y relacionan distintos problemas de salud con el tratamiento.
Los casos continúan siendo objeto de revisión y de procesos legales, por lo que las responsabilidades individuales deberán ser determinadas por las autoridades y las instancias correspondientes.
