Especialistas explican que la magnitud por sí sola no determina el impacto de un terremoto; la profundidad, el tipo de suelo, la distancia al epicentro, la forma de ruptura de la falla y la calidad de las construcciones pueden marcar grandes diferencias.
11/10/2026 11:07
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Dos terremotos de magnitud similar pueden generar consecuencias muy diferentes dependiendo de las condiciones del lugar donde ocurren. Ese fue el contraste observado entre los recientes sismos registrados en Panamá y Venezuela, donde la cifra de magnitud fue parecida, pero el nivel de afectación resultó muy distinto.
Según el reporte, Panamá enfrentó un terremoto de magnitud 7,5 en una zona no urbana, mientras Venezuela registró dos movimientos consecutivos de 7,2 y 7,5 en áreas densamente pobladas. En Panamá se reportaron daños en 188 estructuras y, hasta el momento del informe, no se registraban víctimas fatales; en Venezuela, en cambio, miles de viviendas sufrieron afectaciones de distinta gravedad.
El suelo puede amplificar el movimiento
Uno de los factores determinantes es el tipo de terreno. Las ondas sísmicas viajan a través de la roca y luego atraviesan los depósitos de suelo antes de llegar a una edificación.
En suelos blandos, como arcillas o sedimentos poco compactos, el movimiento puede amplificarse y hacer que una construcción se sacuda con mayor intensidad. En cambio, las zonas donde la roca se encuentra más cerca de la superficie pueden responder de otra manera.
Los especialistas advierten que incluso dos edificios ubicados en un mismo sector pueden reaccionar de forma distinta dependiendo de su masa, rigidez, altura y capacidad de amortiguamiento.
Profundidad y distancia también son claves
El impacto tampoco depende únicamente de cuán fuerte sea el terremoto.
La profundidad del foco sísmico, la distancia entre el epicentro y las zonas pobladas y la manera en que se rompe una falla influyen directamente en la energía que finalmente reciben las construcciones.
Por ello, un sismo fuerte ocurrido lejos de grandes centros urbanos puede provocar menos daños que otro de magnitud semejante localizado cerca de ciudades densamente pobladas.
La resonancia puede aumentar los desplazamientos
Otro elemento analizado es la denominada resonancia, que ocurre cuando la frecuencia de vibración del terreno se aproxima a la frecuencia natural de un edificio.
Cuando ambas coinciden, los desplazamientos pueden aumentar considerablemente.
El ingeniero Óscar Ramírez explicó que una estructura flexible construida sobre un suelo blando puede amplificar de manera importante su movimiento durante un terremoto.
Calidad de construcción puede marcar la diferencia
La vulnerabilidad estructural también es fundamental. Los especialistas distinguen entre la amenaza sísmica, que depende de la actividad geológica de una región, y la vulnerabilidad, relacionada con la capacidad de los edificios para resistir el movimiento.
Un diseño sismorresistente no significa que una estructura quedará completamente intacta, sino que está preparada para deformarse, disipar energía y mantenerse estable durante un evento intenso.
Aspectos como la calidad del concreto, los anclajes, las conexiones entre vigas y columnas y el diseño de las cimentaciones son determinantes para reducir el riesgo de colapso.
Viviendas y laderas representan mayor riesgo
Las viviendas construidas sin estudios de suelo o que fueron ampliadas sin criterios estructurales también pueden tener una mayor vulnerabilidad.
Los expertos advierten además sobre edificaciones levantadas en laderas inestables, ya que un movimiento fuerte puede provocar deslizamientos o alterar la resistencia del terreno.
También existe riesgo de licuefacción en suelos arenosos con alto contenido de agua, un fenómeno en el que el terreno pierde temporalmente su capacidad de soportar estructuras.
Panamá registró más de 100 réplicas
El terremoto de magnitud 7,5 registrado en Panamá el viernes 9 de octubre fue seguido por más de 100 réplicas, según el reporte.
Pese a la intensidad del movimiento, la ubicación del epicentro, las características del terreno y la menor concentración urbana en las zonas más cercanas habrían contribuido a limitar los daños en comparación con los terremotos registrados en Venezuela.
En conclusión, los especialistas remarcan que la magnitud es solo uno de varios factores que determinan el nivel de destrucción de un terremoto.
