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A sus 82 años, doña Adelaida sigue trabajando cada día para salir adelante

Llegó desde La Paz en busca de mejores oportunidades y aprendió a vender productos que ni siquiera conocía.

A sus 82 años, doña Adelaida sigue trabajando cada día para salir adelante
Santa Cruz, Bolivia

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A sus 82 años, doña Adelaida Silvestre continúa levantándose cada día para trabajar y ganarse la vida vendiendo verduras en el Mercado Abasto.

Llegó desde La Paz alrededor del año 2000, buscando nuevas oportunidades y enfrentándose a un oficio que prácticamente desconocía.

“Yo me llamo Adelaida Silvestre. En 2000 llegué y hasta ahora estoy aquí, sin levantarme de aquí”, recuerda.

Al principio, asegura, apenas conocía algunos de los productos que hoy forman parte de su puesto.

“Yo no conocía ni pimentón, ni locoto, camote, achojcha. No lo conocía en La Paz”, cuenta.

Antes de convertirse en comerciante, doña Adelaida llevaba una vida completamente distinta. Durante su juventud vivió en el campo, donde ayudaba con las tareas agrícolas y el cuidado de los animales.

“Yo pasteaba la oveja y la vaca, el asno, la llama y los chanchos, todo lo que tenía en la casa. Nosotros somos agricultores”, relata.

Cuando llegó al mercado tenía alrededor de 55 años. Fue allí donde comenzó a aprender un nuevo oficio.

“Aquí he aprendido a vender toda cosa. Hasta este momento estoy vendiendo”, afirma.

Zanahorias, pepinos, locotos y otros productos forman parte de lo que ofrece actualmente.

Su rutina comienza temprano, porque debe trasladarse para conseguir la mercadería y luego instalarse en su puesto.

“Cuando yo llegué, esos años había venta. Ahora no hay venta. Para el pasaje nomás ganamos”, lamenta.

A ello se suma el costo del transporte y de los propios productos.

“De allá traemos con pasaje y de la casa temprano venimos con pasaje también caro”, explica.

Doña Adelaida tiene tres hijos, pero continúa trabajando por su cuenta. Explica que cada uno de ellos tiene sus propias responsabilidades, trabajos e hijos que mantener.

“Ahora no me ayuda nadie, porque mis hijos tienen su trabajo, tienen hijos y ellos los mantienen”, señala.

Doña Adelaida ha pasado gran parte de su vida trabajando, hoy, con 82 años, sigue enfrentando madrugadas, transporte caro y días en los que las ventas apenas alcanzan para cubrir los gastos.


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