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Entre danza y devoción, miles de fraternos llegan hasta la Mamita de Urkupiña

Miles de fraternos recorren los 4,7 kilómetros de la Gran Entrada Folklórica de Urkupiña entre música, color y devoción. Algunos llegan cansados, pero con el corazón lleno de esperanza, e incluso ingresan de rodillas al templo de San Ildefonso para encontrarse con la “Mamita de Urkupiña".

Fraternos bailan con fe y devoción. Foto: Red Uno
Cochabamba, Bolivia

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Con música, color y profunda devoción, miles de bailarines recorren este viernes los 4,7 kilómetros de la Gran Entrada Folklórica de la Virgen de Urkupiña en Quillacollo, en una jornada que da inicio a los principales actos de la Fiesta de la Integración Nacional.

Al ritmo de las bandas, las fraternidades comenzaron a avanzar por el tradicional recorrido, derrochando energía y alegría pese al esfuerzo que representa completar la ruta hasta el templo de San Ildefonso.

Morenadas, salay y comparsas del oriente boliviano forman parte de esta gran muestra de fe y cultura, en la que los danzarines participan con la esperanza de recibir la bendición de la Virgen María de Urkupiña.

“Estoy feliz de estar acá, todo por fe y devoción a la Mamita de Urkupiña”, expresó una danzarina de caporales mientras cumplía su recorrido.

Salud, trabajo y bienestar para las familias

Más allá de la danza y la música, para muchos fraternos la entrada representa una forma de agradecer y pedir favores a la Virgen de Urkupiña.

Salud, trabajo y bienestar para sus familias estuvieron entre las principales peticiones de los participantes. Otros también elevaron sus oraciones por Bolivia y expresaron su deseo de que el país pueda superar sus dificultades.

“Mucha salud sobre todo y paz para Bolivia”, pidió uno de los danzarines.

Otro participante expresó su deseo de que la Virgen acompañe siempre a su familia:

“Mucha salud sobre todo y paz para Bolivia”, pidió uno de los danzarines.

El cansancio no detiene la fe

El recorrido puso a prueba la resistencia física de los fraternos, quienes avanzaron durante kilómetros entre música, aplausos y muestras de devoción.

Cansados, pero satisfechos, los bailarines comenzaron a llegar al templo de San Ildefonso para cumplir con su promesa. Algunos ingresaron incluso de rodillas, como muestra de agradecimiento y esperanza ante la imagen de la Virgen.

Así, la Gran Entrada Folklórica no solo se convierte en una exhibición de danza y cultura, sino también en una jornada marcada por la fe, las promesas y los pedidos de miles de devotos que llegan hasta Quillacollo para encontrarse con la “Mamita de Urkupiña”.

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