Miles de fraternos recorren los 4,7 kilómetros de la Gran Entrada Folklórica de Urkupiña entre música, color y devoción. Algunos llegan cansados, pero con el corazón lleno de esperanza, e incluso ingresan de rodillas al templo de San Ildefonso para encontrarse con la “Mamita de Urkupiña”.

