Un monitoreo de la ONG Ciudadanía en mercados locales halló 46 tipos de agroquímicos en productos como tomate, lechuga y apio, por lo que se pide reforzar los controles y el acompañamiento técnico a los productores.
06/10/2026 22:28
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Un estudio exploratorio y descriptivo llevado a cabo por la ONG Ciudadanía detectó la presencia de residuos de plaguicidas en muestras de hortalizas comercializadas en mercados del eje metropolitano de Cochabamba. La investigación analizó la composición química de productos de consumo cotidiano y halló que varios superan los límites máximos permitidos por normativas nacionales e internacionales.
El monitoreo se desarrolló entre julio y agosto de 2026. Durante julio se recolectaron 109 muestras de papa, tomate, cebolla, lechuga, brócoli, apio, aceite de soya y hoja de coca, las cuales fueron enviadas para su análisis a un laboratorio especializado en Perú. De acuerdo con el informe final del estudio, se identificaron 46 tipos de plaguicidas diferentes en el conjunto de las muestras, de los cuales 31 están clasificados como altamente peligrosos por la red PAN Internacional.
Resultados por producto
Los hallazgos varían según el tipo de hortaliza evaluada:
Apio: De 10 muestras analizadas, 8 presentaron residuos. En total se identificaron 16 plaguicidas distintos, 13 de ellos categorizados como altamente peligrosos.
Lechuga: Registró los niveles más elevados por encima de la normativa permitida. En particular, se hallaron concentraciones de clorotalonil —un fungicida— que superaron hasta 820 veces el límite establecido.
Tomate: De 24 muestras tomadas, 6 dieron positivo para residuos. Sin embargo, en ese grupo se detectaron 30 agroquímicos diferentes, de los cuales 19 son considerados altamente peligrosos.
Papa y brócoli: Más del 60 % de las muestras evaluadas no mostraron residuos de plaguicidas, registrando niveles considerablemente menores en comparación con otras hortalizas.
Factores asociados y fiscalización
María Christina Omonte, representante de la ONG Ciudadanía, señaló que los datos evidencian un problema de salud pública relacionado con la inocuidad alimentaria. Asimismo, aclaró que la intención del estudio no es alarmar a la población ni responsabilizar a los agricultores.
Según la organización, los pequeños productores suelen aplicar agroquímicos sin el debido asesoramiento técnico estatal, recurriendo de forma habitual a las orientaciones de comercializadores de casas agropecuarias. Ante este panorama, la ONG instó a instituciones como el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) y a las autoridades competentes a reforzar el control, la fiscalización y el acompañamiento técnico en el campo.
Recomendaciones para el consumo
Al tratarse de un estudio de carácter exploratorio, los autores puntualizan que los resultados no son definitivos, pero sugieren adoptar medidas preventivas en los hogares para reducir la exposición a estos compuestos:
Lavar con agua corriente: Frotar las frutas y verduras bajo el chorro de agua ayuda a remover los plaguicidas de contacto que permanecen en la superficie.
Pelar los alimentos: Retirar la cáscara en productos como el tomate o diversas frutas contribuye a eliminar una parte significativa de los residuos.
Reposado temporal: En los productos que lo permitan, dejar transcurrir uno o dos días antes de consumirlos puede disminuir la concentración de ciertos químicos.
Informarse sobre el origen: Promover una mayor interacción con los productores para conocer la procedencia y los métodos de cultivo de los alimentos.
