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Fe ante la adversidad: El abogado que vende horneados para subsistir mientras espera un trasplante de riñón

Aldo Mauricio Moreno enfrenta desde hace tres años una dura batalla contra la insuficiencia renal. Su hija de 20 años y un profundo cambio espiritual se han convertido en la fuerza para no rendirse y enviar un mensaje de aliento.

Fe ante la adversidad: El abogado que vende horneados para subsistir mientras espera un trasplante de riñón
Santa Cruz, Bolivia

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Detrás de la sofisticada rutina del derecho solía transcurrir la vida de Aldo Mauricio Moreno, un profesional que hace tres años vio cómo su destino daba un giro desgarrador e inesperado. A causa de severas complicaciones provocadas por la diabetes, fue diagnosticado con insuficiencia renal crónica, una condición que transformó por completo su realidad diaria y lo llevó al borde de la muerte.

"Me estaba hinchando tanto que si seguía me podía dar un paro y me llevaron a hacer diálisis de emergencia", recuerda Moreno sobre el momento decisivo en el que inició su tratamiento. Desde entonces, debe someterse a exigentes sesiones de hemodiálisis tres veces a la semana, permaneciendo conectado a una máquina durante cuatro horas diarias para filtrar y purificar su sangre: "Por un lado nos sacan la sangre y por el otro nos entra la sangre purificada ya de la máquina".

Un motor de vida y el sustento diario

Debido a lo invasivo del tratamiento y al desgaste físico, Aldo tuvo que pausar en gran medida su ejercicio profesional. "Venía ejerciendo, hasta que empecé con la diálisis; ya ejerzo poco, no como antes", relata. Sin embargo, lejos de rendirse o dejarse vencer por el desaliento, decidió emprender en la venta de masitas y horneados tradicionales para generar ingresos y cubrir sus gastos de subsistencia y tratamiento.

Su principal impulso y motivo para levantarse cada mañana tiene nombre y apellido: su hija de 20 años, hoy estudiante universitaria. "Soy padre de una niña de 20 años", afirma con orgullo Moreno, para quien sacar adelante a su joven hija es la prioridad que enciende su motor de lucha cada día.

Un cambio de vida impulsado por la fe

La enfermedad no solo modificó su trabajo y rutina, sino que provocó en Aldo un profundo cambio personal y espiritual. Se aferró firmemente a la fe en Dios, adoptó hábitos de vida estrictamente saludables y abandonó por completo el consumo de alcohol. Su alimentación también dio un giro radical: "Ya no consumo carne, más de tres años ya. Me dijeron que podemos comer pollo, pato, conejo o pescado una vez al mes", explica sobre la rigurosa dieta que sigue para mantener su cuerpo estable mientras aguarda por un trasplante de riñón.

A pesar de las adversidades financieras y del prolongado tiempo en la lista de espera por un donante compatible, Aldo mantiene un optimismo inquebrantable y envía un mensaje de fortaleza para todas las personas que atraviesan por enfermedades crónicas o momentos oscuros:

"Hay que luchar y seguir adelante, porque la vida es bonita. Esto no es un mal que tenemos. Esta es una prueba que nos puso Dios para seguir adelante como sus hijos guerreros que somos".

La historia de Aldo Mauricio Moreno refleja la dura realidad, las carencias y el desgaste que viven a diario miles de pacientes con insuficiencia renal. Sin embargo, su testimonio destaca principalmente por la dignidad, la resiliencia y el espíritu indomable de superación que caracterizan al pueblo cruceño frente a las pruebas más difíciles de la vida.

Quienes deseen apoyar a Aldo Mauricio Moreno con aportes económicos, compra de sus horneados o brindar ayuda para su tratamiento médico, pueden comunicarse directamente al teléfono: 79067487.


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