Conducir hasta los últimos litros de gasolina o diésel no solo expone a quedarse parado en la carretera, sino que también acelera el desgaste de la bomba y genera costosos daños en los inyectores del motor.
16/08/2026 15:58
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Manejar "con el aliento" o estirar el uso del combustible hasta ver encendida la luz de advertencia en el tablero es una costumbre frecuente entre los conductores, ya sea para evitar una parada antes de viaje o por distracción. Sin embargo, lo que muchos consideran un margen de seguridad cómodo para llegar a la próxima estación de servicio puede terminar en una costosa visita al taller mecánico.
A diferencia de los vehículos antiguos que contaban con un depósito secundario, los autos modernos poseen un único tanque. La denominada "reserva" no es un espacio aparte, sino el tramo final del depósito principal. Por ello, la autonomía sobrante al activarse el testigo de nivel bajo varía considerablemente entre modelos y estilos de conducción, según informa el portal Infobae.
Autonomía estimada según el vehículo
La distancia disponible al encenderse la luz de reserva depende directamente del tamaño del tanque y del consumo del motor:
Automóviles compactos: Modelos como el Fiat Cronos ofrecen cerca de 50 km de autonomía en reserva; un Peugeot 208 puede alcanzar los 70 km, mientras que un Toyota Yaris o Volkswagen Polo pueden rendir entre 110 y 120 km.
Vagonetas y SUV: Un vehículo como la Chevrolet Tracker dispone de unos 50 km de margen, mientras que la Toyota Corolla Cross ofrece alrededor de 85 km (pudiendo llegar a 140 km en versiones híbridas).
Camionetas (Pick-up): Modelos de trabajo e itinerario largo como la Toyota Hilux o la Ford Ranger brindan entre 75 y 80 km adicionales, mientras que la Volkswagen Amarok oscila entre 90 y 100 km según la motorización.
Los riesgos mecánicos de andar con el tanque vacío
Más allá del peligro obvio de quedarse varado en plena carretera, utilizar de forma recurrente los últimos litros de combustible genera dos serios problemas técnicos:
Sobrecalentamiento de la bomba: La bomba de combustible se ubica dentro del tanque y utiliza la misma gasolina o diésel para refrigerarse mientras trabaja. Al circular con muy poco nivel, la bomba queda expuesta, trabaja a mayor temperatura y reduce de forma drástica su vida útil.
Suciedad e inyectores dañados: En el fondo del depósito suelen acumularse sedimentos e impurezas. Cuando el nivel es crítico, la bomba succiona estos residuos, los cuales pueden rebasar los filtros, obstruir los inyectores y dañar los catalizadores del sistema de escape, lo que derivará en reparaciones costosas y un mayor consumo futuro.
Para cuidar la salud del motor y evitar contratiempos en ruta, los especialistas recomiendan no sobrepasar el límite de corte automático al cargar combustible y reabastecer siempre antes de que se encienda la luz de alerta.
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