Marcelo Cruz, representante del Transporte Pesado Internacional, aseguró que la nueva medida no garantiza mayor abastecimiento y advirtió que podría favorecer la reventa ilegal.
17/08/2026 14:29
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El Decreto Supremo 5676 ya genera reacciones entre los sectores que dependen directamente del combustible. Desde el Transporte Pesado Internacional cuestionan que la nueva normativa pueda resolver la crisis de abastecimiento y advierten que las consecuencias podrían sentirse rápidamente en los surtidores.
El representante del sector, Marcelo Cruz, fue contundente al evaluar la medida y aseguró que el decreto no responde al principal problema: la falta de diésel.
Cruz cuestionó la falta de resultados en el abastecimiento y recordó que anteriormente se modificó el esquema de precios con la promesa de garantizar una mayor disponibilidad de combustible.
“No, definitivamente no va a solucionar nada”, afirmó.
El dirigente sostuvo que, pese a los cambios implementados, las filas continúan y el sector todavía no percibe una normalización del suministro.
“En ningún momento hemos visto abundancia o que ya han podido normalizar”, manifestó.
Para el transporte pesado, el nuevo escenario podría generar mayores dificultades para acceder al combustible.
Cruz advirtió que podrían aumentar las filas en los surtidores y que la escasez también podría incentivar la reventa ilegal.
“Los efectos de los días posteriores van a ser que aumenten las filas en los surtidores, el mercado negro en especial dentro del país”, señaló.
Según el dirigente, mientras exista una diferencia importante entre la oferta disponible y la demanda, algunas personas podrían aprovechar las largas filas para adquirir combustible y posteriormente revenderlo.
Piden liberar la importación y eliminar impuestos
Frente a la crisis, el sector volvió a plantear una propuesta que considera fundamental: liberar la importación de diésel y gasolina y eliminar las cargas impositivas que encarecen el producto.
Cruz sostuvo que permitir una mayor participación privada podría incrementar la oferta y facilitar el acceso al combustible.
“Vamos a exigir esta vez, liberen la cuestión impositiva, que haya abundancia de combustible de diésel, de gasolina, a un precio que se pueda pagar”, afirmó.
El representante del transporte pesado también cuestionó que la comercialización continúe concentrada en YPFB.
Como ejemplo, mencionó precios de diésel que, según afirmó, pueden encontrarse en zonas francas y sostuvo que, incluso sumando costos logísticos, el carburante podría llegar al mercado nacional a un precio más accesible.
“Podría ser al alcance de muchos sectores, inclusive del mismo sector de transporte, pero no tiene que estar en manos de YPFB”, sostuvo.
La posición del transporte pesado vuelve a poner en el centro del debate la importación privada, los impuestos, el precio del combustible y la capacidad de garantizar un abastecimiento suficiente.
Mientras las filas continúan en diferentes regiones del país, el sector exige una solución que permita recuperar la disponibilidad de diésel y evitar que la falta de combustible siga afectando al transporte y, por consecuencia, al traslado de alimentos y productos.
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