El Gobierno departamental confirma el arribo de personal especializado, mientras el analista William Herrera pide mayor tecnología y sugiere una guardia armada.
20/10/2026 23:43
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Ante el incremento de hechos delictivos en la región, el secretario de Seguridad Ciudadana de la Gobernación, Cnel. Jorge Santistevan, confirmó que "llegarán 230 policías más a Santa Cruz, 100 policías exclusivamente para la seguridad ciudadana dentro de la ciudad y 130 para la lucha contra el crimen organizado".
El funcionario aclaró que los efectivos no arriban únicamente como refuerzo, sino que "son policías especializados en un escenario donde la investigación es multifacética.
Santistevan remarcó que "hay narcotráfico y atracos que están en plena investigación, también hay otras investigaciones que van de la mano del crimen organizado, estamos hablando de las investigaciones del caso Maletas, caso Oro, tráfico de armas y el caso Roma".
Asimismo, enfatizó que "si vienen policías en la parte operativa, son especialistas en lo operacional táctico de manera que puedan luchar contra el crimen organizado, no solo en la investigación sino también en la desarticulación frontal".
Por su parte, el exfiscal William Herrera advirtió que la demanda de seguridad es más grande para Santa Cruz y que “la Policía nacional no abastece, es la oportunidad para insistir en esto" respecto a una guardia departamental.
La exautoridad cuestionó el plan actual señalando que nota muy ‘light’ la propuesta de la Gobernación, ya que “una guardia departamental sin armas no sería guardia" y se necesitan helicópteros para las tareas de despliegue.
Herrera subrayó que existen carencias estructurales indicando que hay otro tipo de limitaciones que tiene la Policía como la unidad, la infraestructura, la tecnología, la logística, los equipos, además de afirmar que "el tema de la inseguridad es un tema prioritario y serio que no se lo trató oportunamente".
Finalmente, sostuvo que hace falta la vinculación internacional, sobre todo en Brasil para intervenir en San Ignacio y San Matías, considerada la ruta crítica del crimen organizado.
