El empresario y político boliviano recordó episodios de su infancia, el secuestro de 45 días y el accidente aéreo, experiencias que, según afirma, le enseñaron a enfrentar las adversidades sin rendirse.
19/10/2026 22:45
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Samuel Doria Medina compartió detalles de su vida personal en una entrevista con Cecilia Bellido, en el programa televisivo Que No Me Pierda, donde habló de los acontecimientos que marcaron su carácter, su visión optimista y su manera de afrontar las dificultades.
“Uno no elige lo que le toca, pero lo que sí uno no puede elegir es rendirse”, afirmó al referirse a su manera de enfrentar las circunstancias adversas que ha atravesado a lo largo de su vida.
Durante la conversación, recordó dos episodios de su infancia que considera determinantes en su forma de enfrentar la vida. El primero ocurrió en Oruro, cuando tenía entre siete y ocho años. Tras ganar un concurso de dibujo, recibió como premio un par de zapatos de goma, en lugar del tren eléctrico que esperaba. Tiempo después, mientras caminaba por la calle, cayó un rayo cerca de él. Según relató, los zapatos de goma evitaron que la electricidad se transmitiera a su cuerpo.
El segundo episodio ocurrió cuando tenía alrededor de diez años y vivía en La Paz. Un perro bóxer lo atacó durante un prolongado episodio que le dejó múltiples heridas. Doria Medina contó que recibió 160 puntos de sutura y que, a raíz del tratamiento médico, desarrolló una alergia permanente a la anestesia local.
“Me mostraron que si uno batalla, sale adelante y que, al final, uno se recupera”, explicó al recordar aquellas experiencias. Para el empresario, esos acontecimientos contribuyeron a formar una actitud que mantuvo frente a las dificultades posteriores.
Años más tarde, atravesó un secuestro que duró 45 días y un accidente de avión del que aseguró haberse recuperado. Al hablar de su secuestro, destacó que procuró concentrarse en lo que haría después de recuperar la libertad, en lugar de pensar en la posibilidad de morir.
“Yo no perdí el tiempo en pensar que no iban a funcionar las cosas. Planifiqué, si iban bien, qué iba a hacer más bien”, relató sobre aquella experiencia.
Doria Medina se definió como un “optimista incurable”, una característica que, según explicó, le permite concentrarse en los pasos siguientes y en las soluciones posibles, en lugar de anticipar escenarios negativos. “Nunca hay que rendirse en la vida, ni en casos de salud, ni en casos empresariales, en ningún caso”, sostuvo.
En el ámbito familiar, destacó el acompañamiento de su esposa y sus cinco hijos durante su actual tratamiento médico. Para él, sentirse querido y acompañado constituye un apoyo importante en momentos difíciles.
Al concluir la entrevista, dejó un mensaje dirigido a los bolivianos sobre la necesidad de aceptar las diferencias y construir acuerdos. “Creo que es importante que los bolivianos aprendamos a aceptar que hay otras personas que tienen una opinión distinta a la nuestra y no por eso son nuestros enemigos”, expresó.
Su relato refleja una filosofía personal que combina optimismo, disciplina y perseverancia, cualidades que considera fundamentales para afrontar las dificultades tanto en la vida privada como en el ámbito profesional.
