El rechinamiento nocturno puede provocar desgaste dental, fracturas y dolor mandibular. Conoce cinco medidas que ayudan a proteger los dientes y reducir sus efectos.
10/10/2026 10:25
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El bruxismo es el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes durante el sueño. Puede provocar desgaste del esmalte, fracturas dentales, dolor de mandíbula, sensibilidad y dolores de cabeza al despertar. Aunque sus causas pueden ser diversas, existen medidas que ayudan a proteger la dentadura y reducir sus efectos.
Estas son cinco estrategias para afrontar el bruxismo nocturno:
Consultar con un odontólogo: una evaluación profesional permite identificar señales de desgaste dental, determinar la gravedad del problema y definir el tratamiento adecuado.
Utilizar una férula de descarga: un protector bucal personalizado puede disminuir el contacto entre los dientes y prevenir daños, aunque no siempre elimina el hábito de apretar la mandíbula.
Controlar el estrés: la meditación, los ejercicios de respiración, el yoga y la terapia psicológica pueden ayudar cuando la tensión y la ansiedad están relacionadas con el bruxismo.
Reducir los estimulantes y mejorar el descanso: limitar la cafeína, el alcohol y la nicotina, evitar las pantallas antes de acostarse y mantener horarios regulares de sueño son medidas que favorecen una rutina nocturna más saludable.
Cuidar la postura al dormir: descansar de lado o boca arriba, mantener la cabeza alineada con la columna y evitar apoyar la mandíbula sobre la mano puede ayudar a reducir la presión en esa zona.
El bruxismo persistente puede desgastar el esmalte, provocar grietas y afectar la articulación temporomandibular. Por ello, si aparecen dolor frecuente, sensibilidad dental, limitación para abrir la boca o daños visibles en los dientes, es importante acudir a un odontólogo. Si se sospecha de apnea del sueño u otro trastorno nocturno, también puede ser necesaria una evaluación especializada.
