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¿Por qué algunas personas sienten ganas irresistibles de comer hielo?

Este impulso, conocido como pagofagia, puede aparecer antes de otros síntomas y también puede dañar los dientes. Descubre por qué el cuerpo podría estar pidiendo hielo y cuándo es momento de consultar a un médico.

Masticar hielo. Foto: Magnific
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Masticar hielo puede parecer un hábito inofensivo, pero cuando se convierte en un impulso frecuente y difícil de controlar podría ser una señal de alerta sobre la salud.

La pagofagia, el deseo recurrente de masticar o consumir hielo,  está vinculada principalmente con la deficiencia de hierro y puede aparecer incluso antes de otros síntomas de anemia.

¿Qué es la pagofagia?

La pagofagia forma parte de la pica, un trastorno caracterizado por el deseo persistente de consumir sustancias sin valor nutricional, como hielo, tierra o papel.

De acuerdo con la información citada por Infobae, especialistas recomiendan consultar a un médico cuando el consumo de hielo se vuelve cotidiano o irresistible. La evaluación puede incluir análisis de sangre para medir los niveles de hemoglobina y ferritina, indicadores relacionados con la anemia y las reservas de hierro.

Puede estar relacionada con la anemia

La deficiencia de hierro es una de las principales causas asociadas a la pagofagia. Este problema puede presentarse con mayor frecuencia en mujeres en edad fértil, personas con menstruaciones abundantes, embarazadas y pacientes con enfermedades digestivas que dificultan la absorción de nutrientes.

Entre estas condiciones se encuentran la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn y algunos antecedentes de cirugía bariátrica.

Los especialistas señalan que una de las hipótesis médicas plantea que masticar hielo podría provocar temporalmente cambios en el flujo sanguíneo cerebral, generando una sensación de mayor alerta y concentración.

Masticar hielo también puede dañar los dientes

El hábito frecuente no solo puede ser una señal de un problema de salud. Triturar hielo de manera constante puede provocar desgaste del esmalte dental, sensibilidad, pequeñas fracturas y sobrecarga de la articulación de la mandíbula.

Por ello, los especialistas recomiendan no ignorar un deseo persistente de consumir hielo, especialmente cuando está acompañado de cansancio, debilidad o mareos.

No se recomienda tomar hierro sin diagnóstico

Cuando la causa es una deficiencia de hierro, el tratamiento médico puede hacer que el impulso de masticar hielo desaparezca en los primeros días o semanas.

Sin embargo, la automedicación con suplementos de hierro no es recomendable. Un exceso de este mineral puede provocar complicaciones, incluido daño hepático.

La recomendación es acudir a un profesional de salud y realizar los análisis correspondientes antes de iniciar cualquier tratamiento.

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