Tesla prepara tres versiones del deportivo: Performance, Thrust y Rocket. Las dos primeras tendrán dos plazas, mientras que Rocket contará con un solo asiento y propulsores distribuidos alrededor de la carrocería.
18/10/2026 17:39
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El nuevo Tesla Roadster de Elon Musk busca llevar la tecnología de los autos eléctricos a otro nivel. El prototipo presentado en un centro de pruebas de SpaceX, en McGregor, Texas, sorprendió con una demostración en la que subió por una superficie casi vertical, quedó boca abajo, se separó de la rampa y completó una rotación antes de aterrizar.
Detrás de estas maniobras no hay tecnología antigravedad ni alas ocultas. El vehículo combina ventiladores, aire comprimido, controles computarizados y principios de propulsión utilizados en la industria aeroespacial para conseguir movimientos que no son habituales en un automóvil.
Tesla prepara tres versiones del deportivo: Performance, Thrust y Rocket. Las dos primeras tendrán dos plazas, mientras que Rocket contará con un solo asiento y propulsores distribuidos alrededor de la carrocería. La compañía prevé iniciar la producción en 2028, aunque la versión más extrema no tendrá autorización para circular por las calles.
Ventiladores para subir paredes y circular boca abajo
Uno de los elementos centrales del Roadster es un sistema de ventiladores que extrae aire de la parte inferior del vehículo. Al reducir la presión debajo del chasis, la presión atmosférica empuja el auto contra la superficie por la que circula, según reportó Infobae.
Este mecanismo aumenta la fuerza que mantiene los neumáticos pegados al suelo, incluso cuando el vehículo está detenido. A diferencia de los alerones convencionales, que necesitan velocidad para generar carga aerodinámica, los ventiladores pueden producir ese efecto desde el arranque.
Tesla informó que el sistema puede generar una carga de hasta 4.700 kilogramos y una fuerza de succión equivalente a dos veces la gravedad, conocida como 2 G. Sin embargo, la empresa no detalló todos los datos técnicos necesarios para verificar de manera independiente esas cifras.
La mayor presión sobre los neumáticos permite mejorar el agarre para acelerar, frenar y tomar curvas. También explicaría cómo el Roadster pudo mantenerse boca abajo durante la demostración: si la fuerza de succión supera el efecto de la gravedad, los neumáticos pueden permanecer en contacto con una superficie situada por encima del vehículo.
Este principio no es nuevo. Autos de competición como el Chaparral 2J, de 1970, y el Brabham BT46B de Fórmula 1, de 1978, utilizaron ventiladores para aumentar la carga aerodinámica. El McMurtry Spéirling también demostró que una tecnología similar puede permitir que un vehículo circule invertido.
La diferencia está en cómo Tesla pretende combinar ese sistema con propulsores y controles electrónicos para ejecutar maniobras más complejas.
Diez boquillas para impulsarse y girar en el aire
El segundo sistema utiliza aire comprimido almacenado en dos tanques de fibra de carbono, con una capacidad conjunta de 600 litros y una masa de aire cercana a los 250 kilogramos.
El vehículo cuenta con diez boquillas que expulsan el aire a gran velocidad. Según la explicación técnica presentada, estas funcionan como toberas de Laval, un diseño utilizado en motores cohete y turbinas para acelerar el flujo de gas.
Cuando el aire sale por las boquillas, genera una fuerza en sentido contrario que impulsa el vehículo. Tesla mostró una cifra de empuje superior a los 80 kilonewtons, aunque el rendimiento real dependerá de factores como la presión disponible, el peso del auto y la distribución de esa fuerza.
Elon Musk resumió la capacidad del vehículo con una frase: “Básicamente puede volar como un cohete”. También aseguró: “Puede hacer giros, hacer gimnasia de locos, lo que uno quiera, en realidad”.
Sin embargo, estas declaraciones describen maniobras breves, no un vuelo sostenido como el de un avión. El aire comprimido ofrece un impulso limitado y se consume rápidamente cuando se utilizan los propulsores a máxima potencia.
La expansión del aire también explica el humo blanco que apareció cerca del suelo durante la exhibición. Al salir a gran velocidad, el gas se enfría y puede provocar la condensación de la humedad presente en el ambiente.
Una computadora controla los giros
Para ejecutar el giro acrobático, denominado kick flip por Lars Moravy, vicepresidente de ingeniería de vehículos de Tesla, las boquillas deben trabajar de forma coordinada.
Algunas generan la fuerza necesaria para iniciar la rotación, mientras otras ayudan a frenarla y controlar la posición del chasis. Una maniobra de este tipo requiere medir constantemente la orientación, la velocidad de giro, la distancia al suelo y la presión restante en los tanques.
Por eso, el control electrónico es una parte esencial del sistema. Una distribución incorrecta del empuje podría hacer que el vehículo gire más de lo previsto o pierda estabilidad antes de aterrizar.
La demostración también deja preguntas sobre la seguridad. El propio Musk reconoció las limitaciones del proyecto al advertir: “Debo decir que este no es necesariamente un auto optimizado para la seguridad. Pero lleva el medidor de diversión a once sobre diez”.
La frase pone en evidencia uno de los principales desafíos de Tesla: convertir una demostración espectacular en una tecnología que pueda utilizarse de manera confiable.
Reservas de hasta USD 250.000
Tesla abrió reservas para las versiones Performance y Thrust, con depósitos de USD 50.000 y USD 250.000, respectivamente. La variante Rocket estará reservada para invitados y no podrá circular por la vía pública, según la información presentada.
Antes de cumplir su objetivo de producción para 2028, la compañía deberá demostrar que las cifras anunciadas se pueden repetir en condiciones controladas y que los sistemas de propulsión, agarre y estabilidad cumplen los requisitos de seguridad correspondientes.
El Tesla Roadster plantea una combinación poco habitual entre un deportivo eléctrico y tecnologías propias de la industria aeroespacial. Pero su capacidad para saltar, girar y mantenerse por instantes en el aire no elimina las limitaciones físicas ni los desafíos técnicos que todavía debe superar.
Por ahora, la gran pregunta es si Tesla podrá convertir estas maniobras en una función confiable o si seguirán siendo una demostración reservada para escenarios de prueba.
