Apagar el router cuando no se necesita podría ayudar a reducir el consumo eléctrico y añadir una medida de seguridad durante ausencias prolongadas. Pero, ¿realmente es necesario desconectarlo cada noche?
09/09/2026 10:32
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El router WiFi se ha convertido en un equipo imprescindible en hogares y oficinas, pero mantenerlo encendido las 24 horas no siempre es necesario. Desconectarlo en determinados momentos puede aportar beneficios relacionados con el consumo eléctrico, la seguridad de la red y el funcionamiento del dispositivo.
La recomendación cobra mayor sentido cuando la vivienda permanece vacía durante varias horas, durante viajes o incluso por las noches, cuando ninguno de los integrantes del hogar necesita utilizar la conexión, según el portal El Comercio.
¿Cuándo conviene apagar el router?
Una de las situaciones más convenientes para desconectar el router es cuando nadie utilizará Internet durante un periodo prolongado. Si una vivienda queda vacía durante varios días, mantener el equipo conectado representa un funcionamiento continuo que puede evitarse.
Aunque el consumo energético de un router doméstico suele ser reducido, apagarlo cuando no se necesita permite evitar ese gasto durante las horas en que permanece inactivo. También puede disminuir las horas acumuladas de funcionamiento del equipo.
Sin embargo, no existe una necesidad general de apagar el router todos los días. La decisión dependerá del uso que tenga la conexión y de las características del dispositivo.
Una medida adicional de seguridad
Desconectar el router también puede reducir temporalmente la exposición de la red doméstica durante periodos en los que no se utiliza.
Una red correctamente configurada, con una contraseña segura y sistemas de seguridad actualizados, continúa siendo la principal protección frente a accesos no autorizados. Apagar el equipo durante una ausencia prolongada añade una barrera adicional al dejar la conexión fuera de servicio.
Además, reiniciar ocasionalmente el router puede ayudar a solucionar algunos problemas temporales de conexión, ya que permite reiniciar sus procesos. No obstante, si las fallas de velocidad o estabilidad son constantes, reiniciarlo no resolverá necesariamente el problema.
LiFi: una alternativa basada en la luz
El avance tecnológico también está dando lugar a nuevas formas de conectividad. Entre ellas destaca el LiFi, una tecnología que utiliza la luz visible de bombillas LED para transmitir información.
A diferencia del WiFi, que emplea ondas de radio, el LiFi transmite datos mediante variaciones imperceptibles de la luz. El concepto fue presentado por el profesor Harald Haas en una charla TEDx en 2011 y desde entonces ha despertado interés por sus posibles aplicaciones.
Su principal particularidad es que la señal luminosa no atraviesa las paredes, por lo que su alcance queda más limitado. Esta característica puede convertirse en una ventaja para determinados entornos donde se busca mayor control sobre dónde llega la señal.
WiFi y LiFi: tecnologías con usos diferentes
El WiFi continúa siendo una de las principales tecnologías para conectar dispositivos a Internet debido a su alcance y facilidad de uso. El LiFi, en cambio, podría tener aplicaciones más específicas en espacios como oficinas, hospitales, aeronaves o determinados ambientes donde las ondas de radio presentan limitaciones.
Por sus características, el LiFi no necesariamente plantea una sustitución inmediata del WiFi. Ambas tecnologías pueden complementarse y formar parte de la evolución de las conexiones inalámbricas.
Así, apagar el router cuando no se necesita puede ser una práctica sencilla para reducir su funcionamiento innecesario, mientras que tecnologías como el LiFi muestran que la forma de conectarnos a Internet continúa cambiando.
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