ÚLTIMAS NOTICIAS:

3 alimentos que parecen inofensivos, pero pueden ser peligrosos para un bebé

No significa que sean “malos”. El problema puede estar en la edad y en la forma en que se ofrecen.

3 alimentos que parecen inofensivos, pero pueden ser peligrosos para un bebé. Imagen de referencia Pexels.
Mundo

Escuchar esta nota

Hay alimentos que forman parte de la alimentación familiar desde hace generaciones. Las abuelas los ofrecen con todo el cariño del mundo, pero cuando se trata de bebés, la edad y la forma de preparar cada alimento pueden marcar una enorme diferencia.

Algunos productos pueden representar un riesgo de botulismo, mientras que otros pueden provocar atragantamiento si se ofrecen enteros o en tamaños inadecuados.

Estos son tres casos a los que conviene prestar especial atención.

1. Miel: nada antes del primer año

La recomendación es clara: no se debe dar miel a los bebés menores de 12 meses, ni siquiera en pequeñas cantidades.

La miel puede contener esporas de Clostridium botulinum. En los bebés, estas pueden desarrollarse en el intestino y producir una toxina que causa botulismo infantil, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente grave que puede provocar debilidad muscular y problemas para respirar o alimentarse.

Por eso, no se recomienda añadir miel al chupón, bebidas, alimentos o preparaciones destinadas a un bebé menor de un año.

Y hay otro detalle importante: cocinar la miel no convierte automáticamente el alimento en seguro para un bebé, ya que las esporas pueden resistir determinadas condiciones de cocción.

Si un bebé presenta signos como debilidad, dificultad para alimentarse, llanto débil, estreñimiento o pérdida de tono muscular, es importante buscar atención médica de inmediato.

2. Uvas enteras: pequeñas, redondas y resbalosas

Una uva entera puede convertirse en un serio riesgo de atragantamiento para un niño pequeño.

Por su forma redonda, tamaño y textura resbaladiza, puede bloquear las vías respiratorias si se introduce completa en la boca.

Por eso, las uvas deben prepararse de manera adecuada para los niños pequeños: cortadas longitudinalmente y, cuando corresponda, en trozos más pequeños, además de retirar las semillas.

La misma precaución se aplica a otros alimentos de forma cilíndrica o redonda, como las salchichas, que deben cortarse a lo largo y en trozos apropiados para la edad, en lugar de ofrecerse en rodajas.

3. Nueces y cacahuates enteros: mejor evitar el riesgo

Los frutos secos enteros y otros alimentos duros pueden representar un riesgo de atragantamiento para los niños pequeños.

Si se quieren incorporar a la alimentación, una alternativa es ofrecerlos molidos o en forma de crema de frutos secos, siempre que sea apropiado para la edad y siguiendo las recomendaciones del pediatra.

En el caso de las cremas, conviene evitar ofrecer una cucharada espesa directamente, ya que su textura también puede resultar difícil de manejar. Una opción es untarla en una capa fina o incorporarla a otros alimentos.

En alimentación infantil, las recomendaciones actuales se basan en el desarrollo del bebé, el riesgo de atragantamiento y la evidencia disponible sobre determinadas enfermedades.

La idea no es prohibir alimentos por miedo, sino saber cuándo introducirlos y, sobre todo, cómo prepararlos.


Mira la programación en Red Uno Play

Comentarios