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El truco del vinagre para los pies: qué funciona y qué es un mito

El baño con vinagre diluido puede ayudar a controlar el mal olor y mantener la piel de los pies limpia, pero no reemplaza un tratamiento médico. Conoce cómo hacerlo de forma segura, cuándo evitarlo y qué señales requieren atención profesional.

El truco del vinagre para los pies: qué funciona y qué es un mito. Imagen captura RR.SS.
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Después de pasar horas con zapatillas o zapatos cerrados, es común que los pies acumulen sudor, humedad y mal olor. Por eso, algunos remedios caseros se vuelven populares como parte de la rutina de cuidado personal.

Uno de ellos es el baño de pies con vinagre diluido, al que algunas personas agregan sal.

Pero, ¿realmente funciona? ¿Para qué sirve y cuándo puede ser contraproducente?

¿Qué beneficios puede tener?

El vinagre contiene ácido acético y, cuando se utiliza correctamente diluido, puede ayudar a controlar el olor y disminuir la presencia de algunas bacterias en la piel.

La podóloga Joy Rowland, de Cleveland Clinic, contempla los baños de pies con vinagre diluido como una opción para ayudar a controlar el mal olor. Su recomendación es utilizar una mezcla de dos partes de agua por una de vinagre, durante unos 15 a 20 minutos y aproximadamente una vez por semana.

Sin embargo, esto no significa que el vinagre sea un tratamiento para cualquier infección o problema en los pies.

La sal, por su parte, puede formar parte de un baño de pies, pero no hay que atribuirle propiedades curativas que no estén comprobadas. Si se utiliza, debe hacerse con moderación y sin frotar agresivamente la piel.

¿Cuándo puede ser útil?

Un baño de pies puede resultar agradable después de una jornada prolongada con calzado cerrado, especialmente si hubo mucha transpiración.

Puede formar parte de una rutina de higiene cuando existe:

  • Mal olor asociado a la sudoración.
  • Sensación de cansancio después de muchas horas de pie.
  • Piel reseca o endurecida que necesita hidratación posterior.

Imagen captura RR.SS.

Pero si existe picazón intensa, descamación persistente, ardor, heridas, cambios en las uñas o mal olor que no desaparece, lo recomendable es consultar con un profesional para determinar la causa.

¿Cómo preparar un baño de pies con vinagre?

Si se quiere probar este método, es importante que el vinagre esté bien diluido.

Una opción señalada por especialistas es:

  1. Colocar agua tibia en un recipiente limpio.
  2. Agregar una parte de vinagre por cada dos partes de agua.
  3. Sumergir los pies durante 15 a 20 minutos.
  4. Retirar los pies y enjuagarlos con agua limpia.
  5. Secarlos cuidadosamente, especialmente entre los dedos.
  6. Aplicar una crema hidratante si la piel está reseca.

No es necesario utilizar una concentración mayor para obtener mejores resultados. Al contrario, una mezcla demasiado fuerte puede provocar irritación o resequedad.

¿Y la sal?

La sal puede incorporarse a algunos baños de pies, pero no es indispensable y no debería utilizarse como sustituto de un tratamiento para hongos, infecciones u otros problemas dermatológicos.

Imagen captura RR.SS.

Tampoco se recomienda frotar los pies con sal para “eliminar” la piel endurecida, ya que esto puede generar pequeñas lesiones e irritación.

¿Quiénes deberían evitarlo?

No todos los pies pueden someterse a este tipo de remedios caseros.

Es mejor consultar previamente con un profesional si tienes:

  • Heridas, cortes o grietas profundas.
  • Piel muy irritada o sensible.
  • Infecciones o lesiones visibles.
  • Diabetes, especialmente si existe pérdida de sensibilidad o problemas de circulación.

El podólogo Tom Biernacki también advierte sobre la necesidad de tener especial cuidado con los baños de pies en personas con diabetes.

¿Puede curar los hongos?

No debería considerarse un tratamiento médico para una infección por hongos.

Aunque el vinagre puede tener propiedades antimicrobianas en determinadas condiciones, eso no significa que un baño casero pueda eliminar una infección establecida.

Si aparecen cambios persistentes en las uñas, descamación, picazón intensa, grietas o lesiones, lo adecuado es consultar con un médico o podólogo para recibir el tratamiento correspondiente.

Imagen captura RR.SS.

La clave: higiene y cuidado, no milagros

Los baños de pies pueden ser una alternativa sencilla para complementar la higiene y aliviar algunas molestias relacionadas con el sudor y el olor.

Pero “natural” no significa automáticamente “inofensivo”. Una concentración excesiva de vinagre o el uso sobre piel lesionada puede empeorar la irritación.

La mejor rutina sigue siendo mantener los pies limpios y secos, cambiar los calcetines con frecuencia, utilizar calzado que permita la ventilación y consultar a un especialista cuando aparezcan síntomas persistentes.

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