Peinados voluminosos, ropa retro y escenarios de otra época invaden las redes. Pero antes de subir una selfie para seguir la tendencia, hay detalles sobre tu privacidad que conviene conocer.
09/09/2026 10:52
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Las imágenes creadas con inteligencia artificial se han convertido en una de las tendencias más llamativas de 2026. Una de las modas que circula en redes sociales consiste en transformar una fotografía actual en un retrato inspirado en los años 80, con peinados voluminosos, ropa de la época y escenarios que parecen sacados de un viejo álbum familiar.
El resultado puede ser divertido y estar listo en cuestión de segundos. Sin embargo, antes de subir una selfie a una plataforma de inteligencia artificial, existe una pregunta que muchos usuarios pasan por alto: ¿qué información estoy entregando junto con mi fotografía?
El riesgo no significa que todas las herramientas de IA utilicen indebidamente las imágenes. Cada servicio tiene sus propias condiciones y políticas de privacidad. Por eso, la recomendación principal es conocer qué datos recopila la plataforma, cuánto tiempo los conserva y para qué puede utilizarlos.
Una selfie puede contener más información de la que parece
Cuando una persona carga una fotografía de su rostro, comparte información que permite reconocer características físicas. Dependiendo de la plataforma y del procesamiento que realice, estos datos pueden tener implicaciones relacionadas con la privacidad y la identificación biométrica.
Además, el archivo original de una fotografía puede contener metadatos, es decir, información técnica generada al momento de tomarla. Estos pueden incluir la fecha, el modelo del dispositivo y, si estaba habilitada esa función, datos de ubicación.
No significa que todas las plataformas de IA accedan, conserven o utilicen necesariamente todos esos datos. Sin embargo, es una razón más para revisar las condiciones del servicio antes de cargar fotografías personales.
¿Qué pasa con tu foto después de generar la imagen?
Este es uno de los puntos que conviene revisar antes de sumarse a cualquier tendencia.
Algunas plataformas pueden conservar temporalmente el contenido para prestar el servicio, mientras que otras establecen condiciones diferentes sobre almacenamiento, revisión, mejora de productos o entrenamiento de modelos.
Por ello, antes de aceptar los términos sin leerlos, conviene buscar respuestas a preguntas sencillas: ¿la fotografía queda almacenada?, ¿puedo eliminarla?, ¿se utiliza para mejorar o entrenar sistemas?, ¿puede ser revisada por personas?, ¿se comparte con terceros?
La respuesta dependerá de cada aplicación.
Estos datos es mejor mantener lejos de una IA
Una fotografía para crear un retrato retro no necesita ir acompañada de información sensible. Por eso, es recomendable evitar compartir datos que no sean indispensables, entre ellos:
Número de documento de identidad.
Dirección particular.
Contraseñas.
Información bancaria o fotografías de tarjetas.
Números de teléfono y correos vinculados a servicios financieros.
Información médica o documentos de salud.
Credenciales laborales, pases de acceso o licencias visibles.
Información personal de familiares y, especialmente, de menores.
También conviene mirar detenidamente el fondo de la fotografía. Un documento sobre una mesa, una credencial colgada del cuello, una matrícula, una dirección escrita o una pantalla abierta pueden revelar información que el usuario no pretendía compartir.
¿Entonces es peligroso crear imágenes con IA?
No necesariamente. El punto está en elegir qué plataforma utilizar y qué información entregarle.
Antes de subir una fotografía, revise la política de privacidad, los permisos solicitados y las opciones disponibles para eliminar el contenido. También es preferible utilizar una imagen que no muestre documentos, información privada ni a otras personas que no hayan autorizado su uso.
Organismos especializados en ciberseguridad y gestión de riesgos tecnológicos han advertido sobre la necesidad de evaluar cómo los sistemas de inteligencia artificial recopilan, procesan y protegen la información.
La tendencia puede ser divertida, pero la privacidad también importa
Convertirse por unos segundos en una versión de los años 80 puede resultar entretenido. El problema aparece cuando, por conseguir una imagen para compartir en redes, se entrega información personal sin saber qué ocurrirá con ella después.
Antes de presionar “subir foto”, una revisión de pocos segundos puede marcar la diferencia: comprobar qué aparece en la imagen, evitar datos sensibles y conocer las condiciones de la plataforma.
La IA puede cambiar el peinado, la ropa y hasta el escenario de una fotografía. Lo que el usuario no debería dejar en manos de una tendencia es el control sobre su información personal.
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