El sapo cururú libera sustancias tóxicas que pueden causar una grave intoxicación si el perro lo lame o muerde. Reconocer las señales y actuar rápidamente puede ser clave para proteger a la mascota.
18/10/2026 19:24
Escuchar esta nota
Aunque puede pasar inadvertido en patios y jardines, el sapo cururú representa un riesgo para los perros que intentan morderlo o lamerlo. Este anfibio, también conocido como sapo gigante, libera sustancias tóxicas que pueden provocar una intoxicación grave y, en los casos más severos, poner en peligro la vida de la mascota.
El sapo cururú habita en distintas regiones de Sudamérica y está presente en zonas del Litoral argentino y la región chaqueña. Suele encontrarse en ambientes húmedos y puede acercarse a las viviendas en busca de alimento o refugio.
¿Por qué es peligroso para los perros?
Su principal mecanismo de defensa son las secreciones tóxicas de las glándulas parotoideas, ubicadas detrás de los ojos. Cuando un perro lo muerde o lo lame, puede entrar en contacto con estas sustancias y sufrir una intoxicación.
La gravedad depende de factores como la cantidad de toxina, el tamaño del animal y la rapidez con la que reciba atención veterinaria. Por eso, reconocer las primeras señales y actuar a tiempo puede ser fundamental.
Estos son los síntomas de intoxicación
Los signos pueden aparecer poco después del contacto con el sapo. Entre las principales señales de alerta están la salivación excesiva, la irritación de la boca, los vómitos y el enrojecimiento de las encías.
En los casos más graves, el perro puede presentar temblores, convulsiones y alteraciones cardíacas o respiratorias. Ante cualquiera de estas señales, es importante buscar atención veterinaria de urgencia.
¿Qué hacer si tu perro lame o muerde un sapo?
Lo primero es alejar al perro del anfibio para evitar un nuevo contacto. Si está consciente y se puede hacer con seguridad, se recomienda enjuagarle cuidadosamente la boca con agua limpia, manteniendo el hocico inclinado hacia abajo para que el líquido salga y no lo trague ni lo aspire.
También se pueden retirar suavemente las secreciones visibles con un paño húmedo, sin introducir los dedos profundamente en la boca. Después, hay que llevarlo de inmediato al veterinario, sin esperar a que aparezcan síntomas graves.
No se debe darle leche, aceite, medicamentos ni remedios caseros para intentar neutralizar la toxina. Estas prácticas pueden retrasar la atención adecuada o generar otros problemas.
Cómo prevenir el contacto con el sapo cururú
La prevención es importante en viviendas con patios, jardines o acceso a espacios verdes. Como estos anfibios suelen estar más activos durante la noche, conviene supervisar a los perros cuando salen al exterior y revisar el jardín, especialmente después de las lluvias.
Mantener el pasto corto, reducir los refugios húmedos cerca de la casa y evitar que las mascotas jueguen con anfibios son medidas que ayudan a disminuir el riesgo.
El sapo cururú cumple una función en el ecosistema, por lo que no es necesario matarlo para proteger a los animales domésticos. La clave está en evitar el contacto y actuar rápidamente ante una posible intoxicación.
