Si el rallador ya no corta como antes y tienes que hacer demasiada fuerza para rallar queso, zanahoria o verduras, existe un método casero que puede ayudar a mejorar su rendimiento. Solo necesitas una taza o un plato de cerámica sin esmalte en la base.
11/08/2026 11:52
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Con el uso diario, los pequeños bordes metálicos de un rallador pueden perder eficacia. El resultado es fácil de notar: hay que ejercer cada vez más fuerza para conseguir que el queso, la zanahoria, la manzana u otros alimentos pasen por los agujeros.
Además de resultar incómodo, hacer demasiada presión aumenta el riesgo de que la mano se resbale y termine lastimada.
Antes de reemplazar el utensilio, existe un truco casero que puede ayudar a recuperar parte de su capacidad de corte.
¿Qué necesitas?
Solo dos cosas:
La superficie áspera de la cerámica puede utilizarse para trabajar suavemente sobre los bordes del rallador.
Paso a paso
1. Busca una taza adecuada
Utiliza una taza vieja o un plato hondo que tenga la parte inferior de cerámica sin esmalte. Evita piezas con pintura, revestimientos decorativos o materiales que puedan desprenderse.
2. Limpia y seca el rallador
Antes de comenzar, asegúrate de que el utensilio esté completamente limpio y seco.
3. Apoya la base de la taza sobre el rallador
Coloca la zona de cerámica sin esmalte sobre la superficie perforada del rallador.
4. Realiza movimientos suaves
Desliza la base de la taza sobre los agujeros con movimientos controlados y suaves, trabajando diferentes zonas del rallador.
No es necesario aplicar mucha fuerza. La idea es trabajar los bordes metálicos de manera gradual, no deformarlos.
5. Revisa el resultado
Comprueba si las zonas del rallador recuperaron parte de su capacidad de corte. Si el metal está muy desgastado, doblado u oxidado, este método probablemente no será suficiente y puede ser más seguro reemplazar el utensilio.
6. Lava muy bien el rallador
Este paso es fundamental. Después del procedimiento, lava el rallador con agua y detergente, enjuágalo abundantemente y sécalo por completo antes de volver a utilizarlo con alimentos.
Cuidado con las manos
El rallador tiene bordes muy afilados. Durante todo el procedimiento evita pasar los dedos directamente por la superficie para comprobar si “corta”.
Tampoco conviene utilizar herramientas improvisadas que puedan deformar el metal o desprender pequeñas partículas.
Si el rallador presenta óxido importante, agujeros deformados, bordes rotos o daños visibles, lo más recomendable es sustituirlo.
¿Cómo hacer que el rallador dure más?
Un buen mantenimiento puede evitar que el utensilio pierda rendimiento rápidamente.
Lávalo después de usarlo: los restos de queso, frutas o verduras pueden secarse y quedar adheridos.
Utiliza un cepillo adecuado: permite limpiar los pequeños agujeros sin tener que introducir los dedos.
Sécalo completamente: la humedad puede favorecer la aparición de óxido.
Evita herramientas demasiado agresivas: pueden deformar los bordes metálicos.
Guárdalo con cuidado: evita que quede golpeando contra otros utensilios dentro del cajón.
Un truco sencillo, pero con límites
La idea de utilizar la base sin esmalte de una taza puede servir como una solución casera para intentar mejorar el rendimiento de un rallador que todavía está en buenas condiciones.
Pero no hace milagros: si el metal está muy desgastado o dañado, lo más seguro es cambiar el rallador.
Y recuerda: después de cualquier procedimiento sobre un utensilio que estará en contacto con alimentos, la limpieza y el enjuague son indispensables.
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