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Volaba hasta un jardín de niños para jugar con ellos: Katta-kun, el pelícano más querido de Japón

El ave recorría cerca de 1,6 kilómetros diarios entre ida y vuelta para visitar una guardería en Japón. Su entrañable relación con los pequeños lo llevó a la televisión y hasta inspiró una producción animada.

Foto: Los niños esperaban ansiosos al pelícano para jugar con él e incluirlo en sus actividades. RRSS.
Japón

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Hay historias que parecen sacadas de una película, pero ocurrieron realmente. Katta-kun fue un pelícano que, durante años, abandonaba por su cuenta el Parque Tokiwa de Japón para visitar una guardería cercana, donde había encontrado un lugar entre los niños.

Su rutina comenzó en 1989, cuando el ave tenía apenas cuatro años. Desde entonces, volaba hasta el jardín de infantes Meiko, en la ciudad de Ube, y pasaba buena parte del día junto a los alumnos.

Cada día, Katta-kun volaba unos 800 metros desde el Parque Tokiwa hasta la guardería Meiko para encontrarse con los niños y luego regresaba a casa: un recorrido de aproximadamente 1,6 kilómetros diarios.

No iba solamente de visita: jugaba con ellos, caminaba a su lado y compartía algunas de sus actividades cotidianas. Su particular personalidad hizo que rápidamente dejara de ser un animal más del parque para convertirse en una novedad local.

Katta-kun, el pelícano que eligió a sus propios amigos

Katta-kun nació en 1985 en el Parque Tokiwa, donde fue criado por humanos. Ese contacto desde pequeño habría contribuido a que desarrollara un comportamiento especialmente sociable.

Cuatro años después comenzó a realizar por sí mismo el trayecto hasta la guardería. La distancia no parecía ser un obstáculo para el pelícano, que había incorporado aquella visita a su rutina.

Una vez allí, los niños se acostumbraron a compartir sus días con un enorme visitante emplumado. Katta-kun caminaba junto a ellos, participaba de juegos y permanecía cerca durante distintas actividades.

La escena era tan inusual que con el tiempo llamó la atención de los medios japoneses. Durante la década de 1990, el pelícano apareció en programas de televisión y documentales que mostraban su particular relación con los pequeños.

Algunas de esas imágenes muestran al ave interactuando con los niños, incluso en momentos de juego y baile.

De una guardería japonesa a la televisión y el cine

La historia de Katta-kun trascendió las puertas del jardín de infantes y llegó a convertirse en parte de la cultura popular japonesa.

Su fama creció especialmente durante los años 90 y su historia llegó a inspirar una producción animada. En 1995 se estrenó Katta-kun Monogatari, una serie cuya trama tomó como punto de partida la amistad entre un niño solitario y un pelícano.

Así, la historia real de un pelícano que había decidido visitar a unos niños terminó adquiriendo una nueva vida en la pantalla.

El día que Katta-kun dejó de visitar a los niños

Como ocurre con muchas historias de animales, la rutina de Katta-kun cambió con el paso de los años. A partir de 1991, sus visitas a la guardería comenzaron a ser menos frecuentes. El motivo fue tan natural como inesperado: había conseguido pareja.

El pelícano redujo considerablemente sus viajes hasta el jardín y pasó más tiempo junto a su compañera. Sin embargo, el recuerdo de aquellos años permaneció entre quienes habían crecido compartiendo sus días con él. Katta-kun continuó viviendo en el Parque Tokiwa hasta 2008.

La emotiva despedida de un animal que marcó a toda una generación

El 16 de julio de 2008, Katta-kun murió a los 23 años. Fue encontrado flotando en el lago del Parque Tokiwa. Según los registros recopilados sobre su historia, el día anterior todavía había sido visto en buenas condiciones. La causa probable de su muerte fue una enteritis crónica que lo había debilitado.

La noticia provocó tristeza entre quienes habían conocido al famoso pelícano. En la guardería Meiko, donde durante años había sido parte de la vida cotidiana de los niños, se realizó incluso un acto de despedida.

Pero su historia no terminó allí. Katta-kun dejó descendencia, incluidos hijos y nietos, y pelícanos pertenecientes a su línea continuaron viviendo en el Parque Tokiwa.

De esta manera, aquel pelícano que una mañana decidió emprender vuelo hacia una guardería terminó dejando una huella que sobrevivió durante décadas.

Un pelícano, una guardería y una amistad difícil de olvidar

La conmovedora historia de Katta-kun destaca por su profunda sencillez, demostrando que no hicieron falta grandes sucesos para transformar a este personaje en alguien extraordinario.

Retorno constante: El animal se convirtió en un ser especial simplemente al decidir regresar una y otra vez al sitio donde halló compañía.
Caminatas compartidas: Durante años, los infantes de una guardería japonesa crecieron con la certeza de que este enorme pelícano podía aparecer en cualquier momento del día para marchar a su lado.

Una familia insospechada: A pesar de haber nacido en cautiverio, el ave logró construir un hogar propio combinando sus vuelos con momentos de juego.
Motivación escolar: Para los pequeños de aquel jardín, asistir a la institución implicaba también la posibilidad diaria de reencontrarse con su amigo alado.

Fuente: 26 Planeta.


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