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"Volví para contarlo": Estuvo al borde de la muerte y asegura haber estado en el cielo

El prestigioso neurocirujano de Harvard, Eben Alexander, fue un firme escéptico de las experiencias cercanas a la muerte hasta que una fulminante infección lo dejó en coma.

"Volví para contarlo": el estremecedor viaje de un médico que estuvo en el paraíso tras caer en coma. Imagen: cronica.com.ar
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Un hombre cuya vida entera estuvo guiada por el rigor científico, el empirismo y el escepticismo absoluto hacia cualquier fenómeno espiritual, vivió una experiencia límite que derrumbó cada una de sus convicciones. Tras contraer una extraña e invasiva bacteria que destruyó temporalmente su función cerebral, permaneció varios días internado en estado crítico. Para la medicina, no había retorno; sin embargo, al despertar no solo recuperó su salud de manera milagrosa, sino que afirmó haber visitado el más allá y regresó con un mensaje estremecedor para la humanidad.

Quien encarna esta asombrosa historia es Eben Alexander, un reconocido neurocirujano estadounidense con una impecable trayectoria académica: graduado en Ciencias Químicas por la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, trabajó durante 11 años en el afamado Hospital General de Massachusetts y se desempeñó como profesor asociado de neurocirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, según publica el portal Crónica.

El día que la ciencia no pudo explicar su supervivencia

El punto de quiebre en la vida del neurocirujano ocurrió el 10 de noviembre de 2008, a la edad de 54 años. Durante un viaje a Israel, Alexander contrajo una infección extremadamente inusual en adultos provocada por la bacteria Escherichia coli. Este patógeno atacó de manera agresiva la corteza cerebral, la capa externa del cerebro responsable del pensamiento complejo, la memoria y el lenguaje.

En este tipo de cuadros clínicos, la severidad del daño suele provocar la muerte del paciente en cuestión de días. No obstante, el destino de Alexander tomó un rumbo inusitado. Cayó en un coma profundo durante una semana entera. Mientras los monitores médicos registraban una actividad cerebral prácticamente nula, en la mente del especialista se desencadenaba una vivencia multidimensional sin precedentes.

El viaje: de la oscuridad absoluta al paraíso

Alexander decidió volcar cada detalle de esta experiencia en su célebre libro "La prueba del cielo", donde describe con minuciosidad la metamorfosis de sus creencias:

"Como doctor en Medicina, yo era el perfecto escéptico. Un tipo al que, si usted le contara su experiencia cercana a la muerte, lo hubiera mirado y le hubiera dicho, con compasión, pero tajantemente, que era una fantasía. Lo que voy a contarles es lo más importante que van a oír jamás y, además, es verdad."

De acuerdo con su relato, la vivencia comenzó en una dimensión carente de forma y tiempo. Se encontró sumergido en un estado de completa penumbra, sin recordar quién era ni poseer percepción física:

"Oscuridad, pero visible, como si estuviera sumergido en el barro. Consciente, pero sin memoria ni identidad. (...) No tenía cuerpo, al menos no un cuerpo del que fuera consciente. Idioma, emociones, lógica: todo eso había desaparecido."

Esta atmósfera cambió de forma intempestiva con la aparición de una luz pura y blanca que irrumpió con un destello. Al atravesar esa puerta, emergió en un entorno radiante y estático que comparó con un renacimiento en un paisaje paradisíaco: "Volaba sobre aquel lugar, por encima de árboles y campos, cascadas y arroyos y, de vez en cuando, personas".

Durante ese trayecto, reveló que lo acompañó una figura luminosa: una joven de pómulos altos, ojos azules y cabello dorado. Años más tarde, tras reconstruir su historia familiar, identificó a este ser como una hermana biológica que nunca supo que había tenido.

El debate entre la ciencia y la espiritualidad

La recuperación completa de Eben Alexander descolocó a sus colegas médicos. Sin embargo, para el neurocirujano, el milagro físico fue secundario en comparación con la revelación filosófica que experimentó.

En su obra, sostiene firmemente que la ciencia y la espiritualidad no son conceptos antagonistas, sino planos complementarios que deben dialogar. Para él, asegurar que ambos campos no pueden convivir es un error conceptual profundo.

"Si he escrito este libro es precisamente para difundir este hecho ancestral, pero en última instancia básico: el misterio de cómo logré mantenerme consciente en otra dimensión durante la semana en que estuve en coma y el de cómo pude recobrarme tan completamente."

Para el especialista, el aprendizaje más trascendental de su viaje consistió en la inmersión en un estado de amor incondicional y acceptance absoluta. Alexander concluye afirmando que el lugar que visitó es una realidad reconfortante y que su misión principal es transmitir un mensaje claro: la muerte no es el final de la existencia, sino una transición hacia un plano de plenitud.

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