En el mes aniversario de Santa Cruz, la gastronomía vuelve a ocupar un lugar central en la identidad regional. La yuca, el queso y el almidón son protagonistas de dos clásicos: el sonso y el cuñapé, preparaciones en las que la textura de la masa y la cocción marcan la diferencia.
21/09/2026 23:54
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En Santa Cruz, septiembre también se celebra alrededor de la mesa. Los horneados y masitas tradicionales forman parte de una cultura gastronómica transmitida entre generaciones y que permanece presente en mercados, cabañas, hogares y comunidades del departamento.
El cuñapé y el sonso de yuca están entre las preparaciones más representativas. Medios locales que durante este mes recorrieron la gastronomía cruceña destacan precisamente a ambos como sabores ligados a la identidad camba y a ingredientes fundamentales de la cocina oriental, como la yuca y el queso criollo.
El secreto del cuñapé está en una masa suave
El cuñapé tradicional tiene como base el almidón de yuca y abundante queso, combinación que permite conseguir su característica textura: ligeramente crocante por fuera y elástica por dentro.
Las recetas tradicionales consultadas coinciden en una clave: la leche debe añadirse poco a poco, únicamente hasta conseguir una masa suave y manejable. La cantidad puede variar dependiendo de la humedad y el tipo de queso utilizado.
Otro detalle está en el amasado. La preparación debe quedar homogénea y sin grumos antes de formar pequeñas bolitas. Una receta tradicional recomienda realizar un pequeño hueco en cada pieza antes de llevarla al horno, mientras otras versiones priorizan una masa compacta y una cocción hasta que el cuñapé crezca y adquiera un tono dorado.
El resultado buscado es un cuñapé que conserve el sabor intenso del queso, tenga una corteza ligeramente dorada y mantenga un interior húmedo y elástico.
Sonso: yuca bien cocida y mucho queso
El sonso parte de una preparación todavía más sencilla: yuca cocida, queso y mantequilla. Su elaboración tradicional consiste en cocinar bien la yuca, triturarla y mezclarla con el queso hasta obtener una masa uniforme.
La preparación cruceña se caracteriza además por moldearse tradicionalmente alrededor de un palo y cocinarse sobre brasas o parrilla, lo que permite formar una capa dorada en el exterior mientras el queso se derrite en el interior.
La clave está en trabajar la yuca cuando todavía mantiene suficiente humedad y mezclarla bien con el queso. Una masa demasiado seca pierde suavidad; una preparación equilibrada consigue un sonso cremoso por dentro y tostado por fuera.
El horno de barro conserva la tradición
En comunidades cruceñas todavía se mantiene la preparación de horneados en hornos de barro. En Rincón Santa Rosita, Warnes, nueve hornos forman parte de un espacio dedicado a conservar sabores como el pan de arroz, el cuñapé y otras preparaciones típicas, servidas en un ambiente que rescata la tradición regional.
Estas prácticas muestran que detrás de cada receta no existe únicamente una combinación de ingredientes. También hay técnicas familiares, tiempos de cocción y pequeños “secretitos” transmitidos entre generaciones. Una serie gastronómica desarrollada este septiembre recorrió distintos puntos de Santa Cruz precisamente para recuperar esas historias y saberes de las cocinas locales.
Sabores que también cuentan la historia de Santa Cruz
La gastronomía ocupa un espacio especial durante las celebraciones por la gesta libertaria del 24 de septiembre. Este año, ferias, festivales y encuentros gastronómicos volvieron a reunir preparaciones como majau, locro, sonso, cuñapé y otras recetas tradicionales.
