Un pincel se convirtió en su voz. Eduardo Ríess, un artista argentino de 62 años con parálisis cerebral, desarrolló una técnica para pintar con un pincel adaptado a su cabeza y encontró en el arte una forma de superar la depresión y expresar lo que siente.
24/08/2026 11:42
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A sus 62 años, el artista argentino Eduardo Ríess convirtió la pintura en una forma de expresión y en una herramienta para recuperar las ganas de vivir. Tiene parálisis cerebral, no se comunica verbalmente y desarrolló una técnica propia con un pincel adaptado a la cabeza. Ya cuenta con 44 obras registradas, algunas vendidas, y este año expuso en el Congreso de la Nación.
El arte llegó después de una depresión
Eduardo pasó gran parte de su vida al cuidado de familiares y posteriormente ingresó al Hogar Terapéutico Florida II. El cambio de entorno fue difícil y atravesó una depresión, según el portal de noticias TN.
Fue entonces cuando Blanca Laniz, jefa de Enfermería del hogar y amiga de Eduardo, comenzó a acompañarlo en paseos para ayudarlo a recuperar el ánimo. En una de esas salidas lo llevó al barrio Benito Quinquela Martín, donde tuvo su primer contacto con la pintura y comenzó a llamar la atención de los visitantes.
Encontró la forma de pintar con la cabeza
El equipo que lo acompañaba buscó una actividad que pudiera realizar de acuerdo con sus posibilidades físicas. Después de probar distintas alternativas, una profesora propuso utilizar un pincel adaptado a la cabeza.
La técnica funcionó y Eduardo comenzó a avanzar en el taller de Arteterapia para personas con discapacidad del Instituto de Rehabilitación Anselmo Marini. Inicialmente utilizaba una técnica de enmascarado para delimitar las áreas del lienzo, pero con la práctica logró manejar el pincel “a cabeza alzada”, sin necesidad de cintas.
Sus profesoras Rosa Amarillo y Camila Banzas Forestier acompañaron su evolución y lo ayudaron a estudiar diferentes movimientos y referentes del arte hasta consolidar una impronta propia.
Su mirada se convirtió en su lenguaje
Eduardo no puede comunicarse verbalmente, pero sus profesoras explican que encontraron una forma de entenderse con él a través de sus gestos, expresiones y, principalmente, su mirada.
Antes de cada obra conversan sobre la idea y realizan los bocetos. Después, Eduardo lleva la propuesta al lienzo utilizando pinturas acrílicas. Según sus docentes, con el tiempo ganó confianza en su criterio y desarrolló una identidad artística propia.
44 obras y varias ya fueron vendidas
Su producción creció rápidamente. Durante sus primeros dos años de trabajo junto a una de sus profesoras llegó a realizar más de 50 cuadros, algunos de los cuales fueron vendidos.
Actualmente tiene 44 piezas registradas, entre creaciones propias y versiones de obras de artistas como René Magritte y Edvard Munch. Una de sus pinturas favoritas representa una escena imaginaria junto a su madre.
Del taller al Congreso
El reconocimiento también llegó a espacios institucionales. Entre el 1 y el 30 de junio de 2026, la Cámara de Diputados de Argentina presentó en su Anexo A la muestra “Entre raíces, sueños y pinceles”, dedicada a la obra de Eduardo Ríess.
La exposición reunió pinturas inspiradas en recuerdos, afectos, sueños y paisajes del territorio argentino. La curaduría estuvo a cargo de Camila Banzas Forestier y Rosa Amarillo.
La historia de Eduardo muestra cómo el acceso al arte puede abrir nuevas posibilidades de expresión. Un pincel adaptado a su cabeza se convirtió en su herramienta para crear, comunicarse y construir una trayectoria artística que ya llegó a salas de exposición y a compradores de sus obras.
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