El animal merodea el río Nare, por donde 23 niños se trasladan diariamente a la escuela. Las familias exigen medidas ante el riesgo que representa su presencia en la zona.
27/09/2026 21:16
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Hay 23 niños que ahora realizan su recorrido hacia la escuela con una preocupación adicional: encontrar un hipopótamo en las aguas del río Nare, en Colombia.
El animal se convirtió en tema de conversación en Puerto Nare. Los estudiantes aseguran haberlo visto durante sus desplazamientos en chalupa y algunos incluso le pusieron nombre: Selmo.
Su presencia, sin embargo, está lejos de ser solamente una curiosidad. Familias de la zona temen por la seguridad de los menores que atraviesan el sector dos veces al día.
Una madre acudió a la Justicia
Nancy Tabares decidió unirse a otros vecinos y presentar una tutela para exigir medidas de protección. Su preocupación tiene además un antecedente personal: cuando tenía cinco años se encontró con un hipopótamo cerca de la Hacienda Nápoles.
A principios de septiembre, un juez dio la razón a los vecinos y ordenó a Corantioquia, la autoridad ambiental competente, tomar medidas en un plazo de 60 días. La decisión abrió nuevamente el debate sobre el destino de estos animales.
De la Hacienda Nápoles a unos 200 ejemplares
El problema se remonta a los hipopótamos introducidos ilegalmente hace décadas por Pablo Escobar en la Hacienda Nápoles. Tras la caída del narcotraficante, los animales quedaron bajo responsabilidad del Estado y comenzaron a reproducirse y expandirse.
Actualmente se calcula que existen unos 200 ejemplares distribuidos en aproximadamente 2.000 kilómetros cuadrados. Sin medidas efectivas, las estimaciones citadas por especialistas plantean que para 2050 la población podría llegar a 1.000 individuos.
“Están esperando a que muera alguien”
La presencia de Selmo divide opiniones. Mientras algunos habitantes intentan fotografiarlo y lo consideran parte del paisaje, otros que se desplazan diariamente en canoa advierten sobre el riesgo.
“Están esperando a que muera alguien. Ahí sí van a decir que hay que hacer algo corriendo”, cuestionó Vanessa Arango, integrante de la junta de acción comunal.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una discusión que Colombia arrastra desde hace años: cómo controlar una población de hipopótamos que continúa expandiéndose y que genera preocupación tanto por la seguridad de las comunidades como por su impacto en los ecosistemas.
Fuente: El País.
