El Nobel de la Paz otorgado a la jurista sudafricana Navi Pillay fue celebrado por la Corte Penal Internacional (CPI), que destacó su trayectoria en defensa del derecho internacional y la lucha contra la impunidad.
09/10/2026 7:20
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La presidenta de la Corte Penal Internacional (CPI), Tomoko Akane, felicitó este viernes a la jurista sudafricana Navi Pillay por recibir el Premio Nobel de la Paz y consideró que el galardón supone un "reconocimiento" al papel de la justicia internacional como "piedra angular de una paz duradera", en un "momento de profundos desafíos".
Akane, sancionada por Estados Unidos como parte de la ofensiva de Washington contra este tribunal por, entre otras cosas, emitir una orden de arresto contra el primer ministro israelí Benjamín Netanyhau, subrayó que el Nobel a Pillay es "un importante reconocimiento del papel vital que desempeña la justicia internacional como piedra angular de una paz duradera".
El Comité Noruego del Nobel concedió este viernes el galardón a Pillay, de 85 años, "por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional", y destacó su trayectoria en la lucha contra la impunidad por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio.
Pillay fue una de las primeras juezas de la CPI, creada en 2002 para perseguir a los responsables más altos de los crímenes internacionales más graves cuando los tribunales nacionales no pueden o no quieren hacerlo.
Según recordó la propia Akane, Pillay ejerció en este tribunal, situado en la ciudad neerlandesa de La Haya, desde 2003 hasta agosto de 2008, cuando dejó el cargo para convertirse en alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Antes, entre 1995 y 2003, había sido jueza durante ocho años del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, cuatro de ellos como presidenta, con una parte importante de su carrera centrada en la persecución de la violencia sexual en los conflictos armados.
Durante el apartheid, fue una reconocida abogada defensora de opositores al régimen sudafricano.
La presidenta de la CPI subrayó que, "en un momento de profundos desafíos para el orden jurídico internacional y el Estado de derecho, este reconocimiento adquiere una relevancia especial".
La propia CPI atraviesa una de las etapas de mayor presión política desde su creación, y está viendo cuestionada su autoridad y su capacidad para hacer cumplir sus decisiones en diferentes partes del mundo, con cinco países -Chad, Venezuela, Burkina Faso, Mali y Níger- iniciando procedimientos para abandonar el tribunal.
Estados Unidos, que no reconoce la jurisdicción del tribunal, ha impuesto sanciones financieras y restricciones de viaje a varios de sus jueces y fiscales por investigaciones y decisiones relacionadas, entre otros asuntos, con Afganistán y con la ofensiva militar israelí en Gaza.
Por su parte, Moscú declaró en busca y captura a varios fiscales y jueces, incluida Akane, por las órdenes de arresto emitidas por la CPI contra el presidente ruso Vladimir Putin, y María Lvova-Belova, comisionada presidencial para los Derechos del Niño en Rusia, por la deportación de niños ucranianos.
Pillay también ha ejercido como jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el máximo tribunal de la ONU.
El propio Comité Nobel presentó a la jurista sudafricana como una figura que ha contribuido durante décadas a "consolidar" el derecho internacional.
