Tras una cirugía y cuatro sesiones de quimioterapia, retomó rápidamente su actividad, aunque continúa bajo seguimiento médico y participa en un estudio clínico.
14/10/2026 11:38
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La operación del papa León XIV por un carcinoma pulmonar volvió a poner sobre la mesa varias preguntas: cómo se detecta esta enfermedad, qué implica extirpar una parte del pulmón y cuánto tiempo puede llevar la recuperación.
El chef, panadero y pastelero Juan Manuel Herrera, conocido por su participación en El Gourmet, atravesó esa experiencia en primera persona. Todo comenzó con una radiografía de tórax que se había realizado por otro motivo. No tenía síntomas que lo llevaran a sospechar que algo grave estaba ocurriendo, pero aquella imagen cambió el rumbo de su vida.
Después llegaron los estudios, una cirugía en el pulmón derecho, cuatro sesiones de quimioterapia y un seguimiento médico que continúa hasta hoy. “Creo que tuve mucha suerte”, recordó durante una entrevista con Infobae al Amanecer.
El diagnóstico también modificó su relación con la medicina. Herrera reconoció que antes casi no iba al médico y que el hallazgo del tumor lo llevó a incorporar los controles a su rutina.
Herrera no imaginaba que aquel estudio abriría una etapa de consultas, incertidumbre y decisiones médicas. La radiografía mostró una pequeña mancha en el pulmón y fue necesario realizar otras evaluaciones para determinar de qué se trataba.
“Apareció la manchita y bueno, ahí arrancamos”, relató. Según recordó, los profesionales analizaron distintas posibilidades antes de llegar al diagnóstico: “Quisieron descartar si era tuberculosis, si era cualquier otra lesión en el pulmón”.
Finalmente, le detectaron un tumor que, según contó, había sido identificado en una etapa temprana.
Aunque Herrera fuma, explicó que, de acuerdo con lo que le comunicaron, su caso se relacionaba con factores genéticos y no se había atribuido directamente al cigarrillo. “Mi cáncer era cáncer de no fumador, era un cáncer genético”, afirmó.
Al repasar sus antecedentes familiares, recordó que varios de sus seres queridos también habían tenido cáncer. “Mi papá tuvo cáncer, mi mamá tuvo cáncer, mis tíos tuvieron cáncer”, enumeró.
Por eso, evitó señalar una única causa para su enfermedad. Si bien sostuvo que no se la habían atribuido directamente al consumo de tabaco, aclaró que no descartaba que este pudiera haber tenido alguna incidencia.
Ante las alternativas médicas, Herrera contó que decidió no realizarse una biopsia antes de la intervención. Según su relato, el equipo avanzó con la cirugía y analizó el tejido durante el procedimiento.
“Yo no quise que me hagan biopsia, así que directamente me operaron”, explicó.
Durante la operación, un patólogo examinó el tejido extraído para orientar las decisiones del equipo médico. “Me sacaron el tumor, lo analizaron en el momento”, recordó.
La intervención incluyó la extirpación de tejidos cercanos que los médicos consideraron necesario retirar. Finalmente, le sacaron el lóbulo inferior del pulmón derecho.
“A mí me sacaron el lóbulo del lado derecho, el lóbulo de abajo del pulmón”, precisó.
Al referirse a la operación del papa León XIV, Herrera comparó ambos casos desde su experiencia personal, aunque no contaba con información clínica para confirmar que se tratara del mismo procedimiento. “Calculo que al papa le han de haber hecho lo mismo”, comentó.
Antes de la operación, los médicos le habían advertido que podía necesitar varios días de internación y que la recuperación dependería de su evolución.
“Posiblemente estés varios días en terapia”, recordó que le dijeron. También le anticiparon que podía necesitar una transfusión de sangre.
Sin embargo, su recuperación inicial fue más rápida de lo que esperaba. Permaneció una jornada en terapia intensiva y luego pasó a una habitación común.
“Al segundo día me pasaron a habitación”, contó. Como no presentó complicaciones con el drenaje, pudo regresar a su casa al tercer día.
La vuelta al trabajo llegó poco después. “A los diez días yo ya estaba trabajando”, relató.
De todos modos, tuvo que respetar algunas restricciones durante los meses posteriores. Una de ellas fue evitar los viajes en avión, por indicación médica, debido a los cambios de presión durante el vuelo.
“No podés subirte a un avión”, recordó que le advirtieron. Según explicó, la recomendación estaba relacionada con la despresurización.
