Kevin González, de 18 años, falleció en Durango apenas un día después de abrazar a sus progenitores, quienes lograron una liberación humanitaria tras permanecer bajo custodia de ICE.
11/05/2026 18:00
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La carrera contra el tiempo terminó para Kevin González. El joven de 18 años, cuya historia de resistencia física y amor filial movilizó a autoridades de dos países, falleció la tarde de este domingo 10 de mayo. Su deceso ocurrió en la intimidad de su hogar, rodeado de su familia, cumpliendo con la única voluntad que lo mantuvo en pie: despedirse de sus padres.
El reencuentro que venció a la burocracia
La vida de Kevin se convirtió en una cuenta regresiva cuando su cáncer de colon entró en etapa terminal. Mientras él esperaba en Durango, sus padres, Isidoro González y Anabel Ramírez, se encontraban atrapados en un centro de detención en Arizona tras intentar cruzar la frontera sin documentos, un acto desesperado tras habérseles negado una visa humanitaria.
Tras 25 días de angustiante espera y una intensa presión mediática y política, un juez federal ordenó la liberación y deportación acelerada de la pareja. El encuentro finalmente se dio el sábado 9 de mayo a las 3:30 p.m.
"Te dije que iba a cumplir tu sueño y te lo cumplí, hermanito", escribió Jovany, hermano de Kevin, quien fue el motor detrás de la campaña de liberación.
Una tarde de paz antes del adiós
Pese al avanzado deterioro de su salud, el impacto emocional de ver a sus padres le dio a Kevin un último aliento de energía. Fuentes cercanas a la familia relataron que el joven pidió pasear por la ciudad de Durango, disfrutando de un recorrido que significó el cierre de su ciclo vital en un ambiente de paz y "misión cumplida".
Sin embargo, el esfuerzo físico fue el último que su cuerpo pudo soportar. El domingo por la tarde, la familia confirmó que Kevin había "trascendido", dejando tras de sí un legado de valentía que fue reconocido incluso por el Congreso de los Estados Unidos.
Comunidad en luto
El Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), donde Kevin era alumno, lamentó profundamente la pérdida: "Nos enseñó que la fortaleza del ser humano no tiene límites".
Una funeraria local, conmovida por el caso, donó los servicios funerarios para la familia. Los restos de Kevin están siendo velados en la capital duranguense. Aún se espera la confirmación de la fecha del sepelio, mientras la familia recibe el apoyo de una comunidad que vio en Kevin el rostro más humano y doloroso de la realidad migratoria.
Con datos de Grupo Marmor, Posta y Telediario.
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