El coronel Rubén Barrientos señaló que los peritajes balísticos y forenses, las llamadas, las cámaras de seguridad y la reconstrucción de los 12 segundos del ataque serán claves para determinar el caso.
20/08/2026 10:08
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El exdirector de la Felcc y experto en criminalística, coronel Rubén Barrientos, realizó un análisis del atentado contra la abogada Nadia Beller y señaló que los elementos técnicos que están siendo recolectados por los investigadores serán determinantes para establecer cuál fue la verdadera intención de los atacantes.
Barrientos explicó que el trabajo de los peritos forenses y balísticos permitirá reconstruir la escena y determinar con precisión cómo se produjo el ataque, la trayectoria de los proyectiles, la distancia de los disparos y las características de las heridas sufridas por Beller.
“Desde el momento del trabajo de los peritos, el forense y el perito en balística, las hipótesis van a cambiar”, explicó el especialista.
Uno de los elementos que llamó la atención de Barrientos es que, durante la inspección criminalística del lugar, no se habrían encontrado vainas de los proyectiles. A partir de este elemento, planteó que el arma utilizada podría haber sido un revólver, debido a que este tipo de arma no expulsa las vainas después de cada disparo, a diferencia de una pistola semiautomática.
El experto también señaló que existe la hipótesis de que el proyectil utilizado sería de calibre .22, aunque aclaró que este extremo deberá ser confirmado por el peritaje balístico.
“Con el trabajo que está realizando el perito en balística se va a determinar justamente la distancia, la trayectoria y el movimiento de la víctima”, sostuvo Barrientos.
Sin embargo, el tipo de arma y las características de las heridas abren una de las principales interrogantes de la investigación: si los atacantes tenían como objetivo matar a Beller o si buscaban enviarle una advertencia.
“Ahora, el hecho de utilizar esta arma con esta potencia genera una duda y dice: bueno, la intención era victimarla o definitivamente darle una advertencia”, manifestó.
Otro aspecto que considera fundamental es la rapidez con la que se ejecutó el ataque. Según el análisis realizado por Barrientos, desde que los sujetos bajaron de la motocicleta hasta que abandonaron el lugar transcurrieron aproximadamente 12 segundos.
“Hay una planificación y en su planificación han fallado muchos factores”, sostuvo el coronel.
El especialista explicó que el hecho de que los atacantes hayan llegado hasta el lugar, uno haya efectuado los disparos y el otro haya recogido el teléfono de la víctima demuestra que existió una distribución de funciones. Sin embargo, factores como la motocicleta, la ejecución del ataque y la posterior huida no habrían salido conforme a lo previsto.
En ese sentido, calificó el hecho como un posible “sicariato frustrado” si se confirma que el objetivo principal era acabar con la vida de Beller. “Si la intención era victimarla y quitarle la vida, pues no ha sido el resultado esperado”, señaló.
El coronel explicó que, en un ataque planificado para matar a una persona, los agresores podrían haber continuado disparando una vez que la víctima cayó al suelo, con el objetivo de asegurarse de que el ataque fuera letal.
“Si la intención era quitarle la vida, podía haber sido rematada. Una vez que cae al piso, verificar que esté sin vida o rematar, que generalmente eso hacen para consumar su hecho, para darle fin a la vida”, sostuvo.
Sin embargo, esa ausencia de un segundo ataque también abre otra posibilidad: que el objetivo haya sido amedrentar a Beller, advertirle o sustraer información contenida en su teléfono.
Barrientos considera que para definir cuál de estas hipótesis es correcta será necesario reconstruir toda la línea de tiempo del hecho. Entre los elementos que deben ser revisados mencionó las llamadas realizadas antes del ataque, las comunicaciones posteriores, las imágenes de las cámaras de seguridad, la falla de la motocicleta y, especialmente, las llamadas anticipadas a una ambulancia.
Sobre la declaración de Beller, quien manifestó que fingió estar muerta cuando cayó al suelo para evitar que los atacantes continuaran disparándole, Barrientos explicó que la reacción de cada víctima ante una situación de extrema violencia puede ser diferente.
Para el experto, la prioridad de la Policía debe ser garantizar la seguridad de Beller, no solo por su condición de víctima, sino también porque es una testigo clave.
Barrientos señaló que los investigadores deberán reconstruir los momentos previos al ataque y determinar quién se comunicó con Beller, quién la citó al lugar, qué mensajes recibió y cómo llegó hasta el punto donde fue interceptada.
“¿Quién la llamó? ¿Cómo la llamó? ¿Quién la citó? ¿Cómo salió del hotel hacia la puerta de ingreso? ¿En qué momento? ¿Qué llamadas recibió? ¿Qué mensajes tenía?”, planteó el coronel.
También consideró necesario establecer qué relación existía entre la víctima y las personas que podrían estar vinculadas al hecho, así como determinar quién habría ordenado el ataque y cuáles fueron los posibles móviles.
Finalmente, Barrientos sostuvo que la investigación debe cruzar todos los elementos disponibles: declaraciones, llamadas telefónicas, mensajes, cámaras de seguridad, informes forenses y peritajes balísticos.
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