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¿Te dicen que gritas al hablar? La psicología explica por qué elevas la voz

La psicología señala que elevar la voz no significa necesariamente agresividad. La clave está en mirar el contexto, las palabras, los gestos y la intención, y no únicamente el volumen de la voz.

Hablar a gritos no siempre es enojo:. Foto: iSocket
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Hablar con un volumen elevado, gesticular mucho o incluso gritar ocasionalmente no significa necesariamente que una persona sea agresiva.

La intensidad de la voz puede estar relacionada con la manera en que una persona experimenta y expresa sus emociones, Según información publicada por el diario Ok.

La comunicación no depende únicamente de las palabras. El volumen, tono, ritmo, pausas y gestos aportan información sobre el estado emocional de una persona.

Cuando aumenta la activación emocional, la voz puede hacerse más intensa, rápida o aguda. Esto puede ocurrir ante emociones negativas, como el enojo o el miedo, pero también frente a sentimientos positivos como la alegría, el entusiasmo o la sorpresa.

Hablar fuerte no equivale a agresividad

Uno de los principales puntos señalados por los especialistas es la diferencia entre ira y agresión. Sentir enojo es una respuesta emocional, mientras que la agresión implica una conducta dirigida a causar daño, intimidar o dominar a otra persona.

Por ello, el volumen de la voz no puede utilizarse por sí solo para determinar si alguien tiene una actitud agresiva. Es necesario considerar las palabras utilizadas, los gestos, el lenguaje corporal y el contexto de la conversación.

El entorno también puede influir

La forma de hablar puede estar relacionada con hábitos familiares, factores culturales y estilos personales de comunicación. Algunas personas crecen en ambientes ruidosos o desarrollan naturalmente una manera más expresiva de comunicarse.

Así, una persona puede hablar fuerte cuando cuenta una historia, celebra algo o conversa sobre un tema que le apasiona, sin que exista intención de confrontar o intimidar.

¿Cuándo los gritos sí son una señal de alerta?

Esto no significa que todos los gritos sean inofensivos. La elevación de la voz puede formar parte de una conducta intimidatoria cuando está acompañada de insultos, amenazas, humillaciones, gestos de intimidación o intentos de controlar al interlocutor.

La diferencia está en analizar el comportamiento completo. Una persona que habla fuerte por entusiasmo no necesariamente busca confrontar, mientras que los gritos acompañados de amenazas o humillaciones sí pueden constituir una señal de agresión.
 

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