Alexis Becerra alerta sobre la dependencia de la IA, la pérdida de empleos, los riesgos para la privacidad y el uso de esta tecnología en áreas sensibles.
15/09/2026 11:55
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La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana, pero su crecimiento acelerado también plantea nuevos riesgos. El experto en tecnología Alexis Becerra advirtió que la sociedad debe aprender a utilizar estas herramientas sin permitir que reemplacen el criterio humano ni queden fuera de control.
Becerra explicó que uno de los principales riesgos está relacionado con el derecho al trabajo, debido a que empresas de distintos sectores ya están utilizando inteligencia artificial para realizar tareas que antes eran desarrolladas por personas.
Señaló que esta situación también puede observarse en áreas como el diseño gráfico, donde algunas empresas redujeron la cantidad de trabajadores y comenzaron a utilizar herramientas de IA para determinadas funciones. Para el especialista, este proceso podría profundizarse a medida que la tecnología continúe evolucionando.
Otro de los riesgos está en la información. La capacidad de la inteligencia artificial para generar textos, imágenes y otros contenidos hace cada vez más difícil distinguir qué es real y qué fue creado artificialmente.
“Ya no sabes qué es real, qué es mentira”, explicó Becerra, al advertir sobre las dificultades que puede enfrentar la población para identificar información confiable.
Dependencia y pérdida del criterio propio
El especialista también puso la mirada en los niños y jóvenes, quienes recurren cada vez más a la inteligencia artificial para resolver tareas, responder preguntas e incluso buscar orientación frente a problemas personales.
Según Becerra, esta dependencia puede terminar afectando el criterio, la creatividad y la capacidad de investigación de las nuevas generaciones.
Explicó que antes los estudiantes debían investigar, preguntar y desarrollar sus propias respuestas, mientras que ahora pueden recurrir directamente a una herramienta para que genere un trabajo o una solución.
Por ello, considera que la IA debe utilizarse como una herramienta de apoyo y no como un reemplazo de las capacidades humanas.
El riesgo de entregar demasiada información
Otro punto de preocupación es la privacidad. Becerra recomendó evitar introducir información confidencial de empresas o datos personales en plataformas de inteligencia artificial.
Advirtió que las personas pueden llegar a compartir fotografías médicas, estudios, nombres, información personal e incluso contraseñas, sin dimensionar la cantidad de datos que están entregando.
“Si le damos todo, ¿qué privacidad nosotros podemos tener?”, cuestionó.
Sin embargo, el especialista también destacó que la inteligencia artificial puede tener aplicaciones beneficiosas, especialmente en áreas como la medicina, donde puede ayudar en la detección de enfermedades, el análisis de imágenes y la prevención.
El problema, explicó, no está en la tecnología en sí misma, sino en el uso que se haga de ella y los límites que se establezcan.
Becerra también expresó preocupación por el uso de inteligencia artificial en áreas sensibles como el armamento, las plantas de energía y otras infraestructuras críticas. Considera que entregar decisiones de alto riesgo a sistemas autónomos puede generar consecuencias difíciles de controlar.
Frente a este escenario, planteó que además de la responsabilidad de las empresas que desarrollan estas tecnologías debe existir una regulación de los gobiernos, con límites claros sobre hasta dónde puede llegar su desarrollo y aplicación.
Para el experto, la inteligencia artificial no debe ser satanizada. Por el contrario, puede convertirse en una herramienta para mejorar el trabajo, los estudios y distintos ámbitos de la vida. La clave está en utilizarla de manera constructiva, mantener el criterio humano y evitar una dependencia que termine desplazando las capacidades de las propias personas.
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