El experto en microelectrónica Patrick Vandenameele, director del imec de Bélgica, afirmó que la demanda de microchips para inteligencia artificial es “explosiva” y que el futuro de la tecnología no dependerá solo de fabricar chips más pequeños, sino más eficientes energéticamente.
10/08/2026 13:44
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La revolución de la inteligencia artificial está impulsando una demanda sin precedentes de microchips en todo el mundo. Así lo afirma Patrick Vandenameele, doctor en ingeniería electrónica y director ejecutivo del Centro Interuniversitario de Microelectrónica (Imec) de Bélgica, quien sostiene que cada avance tecnológico en semiconductores es absorbido casi de inmediato por la industria.
“Cada mejora en microchips que hacemos es absorbida inmediatamente por la industria. La demanda de innovación para modelos de IA es explosiva”, señaló Vandenameele, según una entrevista publicada por el diario Clarín.
El especialista explicó que la expansión de herramientas como ChatGPT aceleró aún más la necesidad de procesadores cada vez más potentes, eficientes y compactos, generando una presión creciente sobre la industria tecnológica global.
El desafío de fabricar chips cada vez más pequeños
Vandenameele recordó que durante décadas la industria siguió la denominada Ley de Moore, que planteaba la duplicación periódica de la capacidad de procesamiento de los chips. Sin embargo, advirtió que los límites físicos de la miniaturización están cada vez más cerca.
Actualmente, los investigadores trabajan con componentes de entre 2 y 10 nanómetros, dimensiones miles de veces más pequeñas que el grosor de un cabello humano, utilizando complejos procesos de litografía ultravioleta extrema.
Ante este escenario, la industria busca nuevas alternativas como el escalado en 3D, que consiste en apilar capas de circuitos para aumentar el rendimiento sin incrementar significativamente el tamaño de los dispositivos.
Málaga se convierte en una apuesta estratégica
El imec impulsa una nueva instalación en Málaga, España, destinada a complementar el trabajo que desarrolla en su sede principal de Lovaina, Bélgica.
La nueva planta contará con una sala blanca de 2.000 metros cuadrados y permitirá investigar con materiales como oro, plata, litio y platino, que no pueden utilizarse en la sede belga debido al riesgo de contaminación de los procesos más delicados.
Según Vandenameele, el objetivo es fortalecer el ecosistema europeo de innovación y fomentar proyectos en áreas como la fotónica, la salud, la seguridad y los sistemas avanzados de procesamiento de datos.
Del tamaño a la eficiencia energética
El director del imec considera que el futuro de la industria ya no depende únicamente de fabricar chips más pequeños, sino de desarrollar tecnologías capaces de consumir menos energía y procesar información cerca de donde se genera.
“Ya no solo se trata del tamaño sino del uso de la energía. El futuro no va a seguir siendo crear centros de datos gigantescos, sino acercar cuanto se pueda el chip a donde se necesite”, explicó.
Esta tendencia apunta hacia la llamada “IA Física”, en la que los dispositivos procesan datos localmente sin depender de conexiones permanentes con centros de datos remotos o servicios en la nube.
La inteligencia sintética, el próximo paso
Para Vandenameele, la inteligencia artificial actual es solo una etapa dentro de una evolución tecnológica más amplia. El investigador considera que el próximo gran salto será la inteligencia sintética, apoyada en nuevas arquitecturas de chips, tecnologías de procesamiento distribuido y sistemas autónomos más avanzados.
Entre las innovaciones que marcarán esta transición mencionó los chiplets, componentes modulares que permiten combinar diferentes funciones dentro de un mismo sistema, así como nuevas formas de computación más eficientes y especializadas.
“La IA dará un paso más; el próximo será la inteligencia sintética”, afirmó. El experto subrayó que los microchips se han convertido en un recurso estratégico para sectores como la defensa, la industria automotriz, la salud y las telecomunicaciones.
En ese contexto, destacó iniciativas europeas como el European Chips Act, destinadas a fortalecer la capacidad tecnológica del continente frente a la competencia global y a reducir vulnerabilidades en las cadenas de suministro.
Sin embargo, aclaró que el objetivo de Europa no es alcanzar una autosuficiencia total, sino desarrollar tecnologías tan avanzadas que resulten indispensables para el resto del mundo.
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