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Japón planea poner a trabajar 10 millones de robots con IA para enfrentar la falta de trabajadores

Japón busca responder al envejecimiento de su población y a la escasez de trabajadores con una apuesta tecnológica de gran escala. Mientras el Gobierno proyecta millones de robots para 2040, empresas ya prueban humanoides en hospitales, fábricas, comercios y otros espacios laborales.

Japón acelera su plan para poner 10 millones de robots a trabajar. Imagen de referencia Pexels.
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Japón prepara una de sus mayores apuestas tecnológicas para hacer frente a un problema que avanza desde hace años: la reducción de su fuerza laboral debido al envejecimiento de la población. El Gobierno apunta a que 10 millones de robots impulsados por inteligencia artificial estén en funcionamiento en centros de trabajo antes de 2040.

La estrategia busca incorporar máquinas capaces de realizar tareas en sectores donde cada vez resulta más difícil cubrir puestos vacantes, desde hospitales y fábricas hasta comercios y empresas de logística.

El desafío demográfico es considerable. Según las estimaciones de variante media de las Naciones Unidas, Japón tendría 112.158.304 habitantes en 2040, un 6,2% menos que los 119.584.122 proyectados para 2030.

Para entonces, la edad mediana de la población llegaría a 54 años. Además, el 35,3% de los habitantes tendría 65 años o más, mientras que apenas el 10,4% tendría menos de 15 años.

Un robot humanoide que ya prueba tareas en hospitales

La transición ya comenzó en algunas empresas. La startup japonesa Zeals presentó en Tokio el D1, un robot de interior con ruedas y apariencia humanoide cuyo precio parte de los 5 millones de yenes, unos 32.000 dólares.

La máquina mide 129 centímetros, utiliza una cámara para reconocer rostros y cuenta con dos brazos capaces de levantar hasta 5 kilogramos cada uno.

La compañía pretende fabricar 100 unidades para marzo de 2027 y alcanzar 10.000 horas de funcionamiento. El objetivo es comercializarlas mediante distribuidores y socios de arrendamiento.

Zeals desarrolla su propio software y actualmente adquiere componentes de proveedores estadounidenses y chinos, aunque apunta a utilizar exclusivamente piezas japonesas en el futuro.

A finales de agosto de 2026, un hospital de Nagoya comenzó a probar el D1 para tareas como orientar a visitantes y despejar mesas en el comedor.

“Es importante recopilar datos de entrenamiento y asegurarse de que sea realmente útil en entornos del mundo real”, explicó Masahiro Shimizu, director ejecutivo de Zeals, según Japan Today.

Un “nuevo empleado” para una empresa japonesa

La compañía de Nagano Kakuichi, dedicada a la venta de acero y a sistemas de gestión energética, también prepara la incorporación de un humanoide.

La empresa planea sumar en abril de 2027 un robot desarrollado en China, denominado Miyazawa Noah, con la colaboración de Play Robotics, especializada en el estudio de robots humanoides.

A diferencia de un equipo destinado exclusivamente a ejecutar tareas repetitivas, Kakuichi pretende que la máquina aprenda mediante su participación en el trabajo cotidiano.

El robot será asignado a áreas de manufactura, ventas y otros departamentos, donde irá adquiriendo nuevas habilidades a partir de las tareas que realice.

“Desarrollar un robot humanoide también implica formar empleados que hagan pleno uso de él”, afirmó Riu Tanaka, director ejecutivo de Kakuichi.

La idea refleja uno de los principales desafíos de esta nueva generación de máquinas: no solo desarrollar robots capaces de ejecutar tareas, sino también crear entornos laborales en los que los trabajadores humanos puedan utilizarlos de manera efectiva.

Los robots también abren un nuevo negocio: los seguros

La expansión de estos equipos también comienza a generar una industria alrededor de sus posibles riesgos.

Mitsui Sumitomo Insurance se asoció con Zeals para comercializar pólizas destinadas a los usuarios del D1. La aseguradora espera demanda de sectores como hoteles, hospitales, fábricas y compañías de logística.

El uso de robots capaces de desplazarse e interactuar con personas también introduce nuevos riesgos, tanto físicos como digitales.

“Existen riesgos de causar daños a personas o bienes, así como preocupaciones sobre filtraciones de datos por ciberataques”, señaló Masaki Oshiro, gerente de la primera sucursal de la oficina de Tokio Este de la aseguradora.

En julio, Mitsui Sumitomo Insurance también adquirió acciones de una empresa japonesa dedicada al desarrollo de inteligencia artificial física, una tecnología orientada a que los robots puedan aprender nuevas tareas de manera autónoma.

La inversión permite a la aseguradora conocer más de cerca cómo funcionan estos sistemas y qué tipo de fallos pueden producirse.

El experimento laboral más grande de Japón

La apuesta japonesa no consiste únicamente en fabricar robots más avanzados. También implica introducirlos en lugares de trabajo reales y aprender cómo convivirán con empleados humanos.

Hospitales que los utilizan para orientar visitantes, empresas que los incorporan a fábricas y aseguradoras que estudian los riesgos de estas máquinas son algunas de las primeras piezas de un proceso que Japón pretende llevar a una escala mucho mayor.

El objetivo de llegar a 10 millones de robots con IA para 2040 aparece así como una respuesta tecnológica a un problema demográfico: mientras la población en edad laboral se reduce, el país busca que las máquinas puedan asumir una parte cada vez mayor de las tareas necesarias para mantener en funcionamiento su economía.


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