Estudios científicos analizan el perfil de quienes mantienen velada la puerta abierta a un tercero.
10/09/2026 19:06
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El ideal tradicional del romance eterno promueve una entrega mutua orientada a complacer todas las necesidades emocionales en la pareja. No obstante, y de acuerdo al portal Msn, en la cotidianidad surgen vacíos e insatisfacciones que impulsan el interés hacia terceras personas y abren la puerta a un plan B sentimental.
Sentir una fuerte atracción hacia alguien ajeno a la relación es una respuesta biológica perfectamente natural que el cerebro procesa de forma automática. Sin embargo, cuando este interés instintivo se transforma en un vínculo cultivado, la estabilidad de la pareja principal entra en un terreno de alto riesgo.
Las cifras y el temor a la soledad
Estudios recientes revelan que una porción significativa de adultos comprometidos admite conservar a una persona de reserva por si la relación actual fracasa. Detrás de esta conducta subyace un pronunciado miedo a la soltería y un estilo de apego ansioso sensible al rechazo.
La búsqueda de estas alternativas afectivas suele estar motivada por temores personales e inseguridades internas en lugar de fallas reales de la pareja. Para muchos individuos, disponer de esta red de seguridad emocional resulta indispensable para reducir la ansiedad ante un abandono.
Necesidad de validación y límites emocionales
El deseo incesante de validación externa impulsa a personas con baja autoestima a mantener interesados disponibles para reforzar su valía personal. Asimismo, ciertas dificultades con el compromiso conducen a dejar opciones abiertas para no sentir una pérdida total de libertad.
Aunque experimentar atracción por otros individuos no implica un quiebre destructivo e inmediato, alimentarla conscientemente representa una elección deliberada. Transformar una simple fantasía o entretenimiento pasajero en un amor de repuesto traspasa los límites éticos de la convivencia.
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