Más de dos décadas después, ese tejido recuperó su función reproductiva y, tras un tratamiento de fecundación in vitro, nació su hijo Landon.
09/10/2026 14:11
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Cuando Kassandra Bacon tenía 17 años, su vida cambió por completo: le diagnosticaron linfoma de Hodgkin.
La primera quimioterapia funcionó, pero aproximadamente un año después el cáncer regresó y los médicos tuvieron que recurrir a un tratamiento mucho más agresivo.
Para una joven que siempre había soñado con formar una familia, había otro temor además de la enfermedad: perder definitivamente su fertilidad.
Kassandra no disponía del tiempo necesario para realizar un proceso convencional de estimulación y congelación de óvulos. Entonces recurrió a una técnica que en aquella época todavía era experimental: extraer y congelar pequeños fragmentos de tejido ovárico.
La doctora Sara Matthews participó en la intervención, en la que se obtuvieron cuatro muestras de sus ovarios. Nadie podía garantizar que algún día fueran capaces de permitirle tener un hijo.
Después llegó el tratamiento contra el cáncer, que incluyó quimioterapia intensiva y un trasplante de médula ósea. Kassandra sobrevivió, pero la terapia dañó sus ovarios y, años después, entró en una menopausia prematura.
El tejido permaneció congelado durante 23 años
Durante años buscó médicos que estuvieran dispuestos a volver a colocarle aquel tejido preservado.
Finalmente llegó al Sheba Medical Center, en Israel. Antes del procedimiento, especialistas analizaron una muestra para descartar la presencia de células cancerosas.
En mayo de 2024, cuando Kassandra tenía 42 años, tres pequeños fragmentos fueron descongelados y trasplantados nuevamente. Habían permanecido almacenados aproximadamente 23 años, el periodo más largo registrado hasta entonces por ese centro médico.
Meses después ocurrió algo que Kassandra llevaba décadas esperando: volvió a menstruar. Kassandra y su pareja intentaron primero conseguir un embarazo de manera natural, pero no lo lograron.
Después recurrieron a la fecundación in vitro. Tras tres rondas de tratamiento, el día de Navidad de 2025 obtuvo finalmente una prueba de embarazo positiva.
Su hijo, Landon David Bacon, nació en septiembre de 2026. Kassandra tenía 44 años.
Según los médicos que siguieron el caso, se cree que Landon es el primer bebé nacido después del trasplante de tejido ovárico que había permanecido congelado durante más de 20 años.
¿Cómo funciona el trasplante de tejido ovárico?
La técnica consiste en extraer pequeños fragmentos de la parte del ovario donde se encuentran los folículos que contienen óvulos inmaduros.
Ese tejido se congela y puede conservarse durante años. Posteriormente se descongela y se implanta nuevamente en el ovario o en una zona cercana. Si el injerto vuelve a recibir irrigación sanguínea y responde a las hormonas, puede recuperar la actividad ovárica.
La experiencia del Sheba Medical Center con 80 mujeres y 106 trasplantes entre 2010 y 2025 registró embarazos en el 48,6% de las pacientes y nacimientos o embarazos en curso en el 37,5%.
