Un especialista detalla los riesgos de no lavar este objeto cotidiano y enseña el proceso ideal de secado paso a paso.
11/08/2026 18:12
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La almohada es un elemento indispensable para garantizar la alineación corporal y el reposo adecuado durante la noche. Sin embargo, el uso diario provoca la acumulación constante de sudor, grasa corporal, polvo y células muertas en su superficie.
Riscos biológicos en el dormitorio
El contacto directo y prolongado con el rostro convierte a este objeto en un foco de proliferación para microorganismos perjudiciales. De acuerdo al medio Infobae, los excrementos de los ácaros acumulados en el relleno constituyen una de las principales causas de alergias y afecciones respiratorias.
El método de higienización adecuado depende de la composición interna de la pieza, por lo que revisar la etiqueta es indispensable. Las variantes sintéticas y de plumas suelen tolerar ciclos delicados en lavadora con detergente suave y agua a temperatura moderada.
Por el contrario, los modelos viscoelásticos y de látex sufren daños irreversibles si se exponen a lavadoras o secadoras automáticas. Para estas superficies, los especialistas aconsejan remover manchas localizadas mediante un paño húmedo sin retorcer la estructura.
El factor clave del secado completo
La eliminación total de la humedad resulta crucial para prevenir la aparición de hongos antes de volver a utilizar la pieza. El tiempo de secado variará según el relleno, siendo recomendable ahuecar el material manualmente para recuperar su volumen original.
Lavar la funda protectora de forma independiente y con mayor frecuencia ayuda a mitigar la acumulación rápida de suciedad. Esta sencilla rutina reduce la carga de alérgenos en el hogar y promueve un entorno de descanso mucho más limpio.
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